CAJAMARCA, UNA REGIÓN DE OPORTUNIDADES

Actualidad Transporte

Julio Roberto Vargas, al­calde del municipio de Ca­jamarca, es un trabajador social de origen campesino. Siempre soñó con ingresar a la administración pública para ofrecer mayores oportunidades de crecimiento a la población. Reconoce que el plan de desarrollo ha sido un desafío grande debido a la pandemia que afecta a las regiones. “Sólo llevá­bamos tres meses ajustan­do el tema administrativo, cuando se nos presentó esta emergencia sanitaria que de no ser bien manejada puede convertirse en una catástrofe para cualquier municipio”.

La entrada en servicio del Túnel de La Línea significará un gran desarrollo económico y turístico para el municipio de Cajamarca.
La entrada en servicio del Túnel de La Línea significará un gran desarrollo económico y turístico para el municipio de Cajamarca.

Precisamente la crisis que vive el país por cuenta del covid-19, obligó al mandatario a realizar ajustes en su programa de gobierno para poder afrontar de manera oportuna los retos que se tienen en materia de salud y seguridad alimenta­ria. Las medidas que se han implementado, han permitido controlar el virus y evitar un volumen mayor de contagio entre la pobla­ción. “Hoy somos un municipio con baja afectación por el virus, y hemos logrado poco a poco dinamizar la economía porque la recesión también pude generar impactos muy preocupantes”, asegura el alcalde de Cajamarca. Uno de los desafíos ha sido aco­plarse a la virtualidad para no alterar el tra­bajo del personal administrativo y el funcio­namiento de cada una de las dependencias locales. Eso les ha permitido coordinar las acciones que se han puesto en marcha para ayudar a los sectores más afectados, como el educativo, el cultural y deportivo. Aunque la pandemia trastocó los planes que se te­nían en principio, la Alcaldía ha buscado la manera de avanzar en las obras y proyectos más ambiciosos como la recuperación de la red vial terciaria y impulso del corregimien­to de Anaime como potencia turística.

El Túnel de La Línea ahorrará 20 kilómetros de recorrido entre Calarcá y Cajamarca.

Esa era tal vez la obra más esperada tanto a nivel regional como nacional en materia de infraestructura vial. Aunque desde el prin­cipio el proyecto presentó serios problemas con el incumplimiento en la entrega, sobre­costos y efectos ambientales en la zona, ya es un hecho, tras más de una década. “Esto generará una dinámica económica muy in­teresante y será clave para la integración regional Tolima-Quindío, y puntualmente Cajamarca-Quindío”, expresa el mandata­rio. Y es que el impacto que tendrá en el desarrollo del municipio será muy impor­tante, sobre todo en los sectores turístico y agropecuario, ya que la habilitación del tú­nel de la Línea y sus obras conexas, además, de la segunda calzada Cajamarca-Ibagué, permitirá estar cerca de dos capitales con gran proyección. “Para nadie es un secreto que el mayor obstáculo para la integración de nuestro municipio con el Eje Cafetero ha sido el cruce del Alto de la Línea, una vía de gran trafico de vehículos de carga, lo que la ha convertido en un paso difícil, lento y de alta peligrosidad”.  La obra ha presentado complicaciones de orden ambiental y tributario, sin em­bargo, muchos cajamarcunos han tenido la oportunidad de laborar en el proyecto vial. “Recientemente el municipio recibió una importante suma por concepto de im­puestos, lo cual ha ayudado a dinamizar la economía incluso ahora en tiempos de pandemia, cuando el desempleo ha alcan­zado cifras aterradoras en todo el país”, su­braya el alcalde.

A raíz de la emergencia sanitaria, la articula­ción permanente con el Instituto Nacional de Vías, Invías, el Ministerio de Transporte y las empresas contratistas ha sido indispensable. “Se ha tenido que coordinar bastante con el fin de dar continuidad a las obras buscando preservar la salud y la vida de los empleados y de la población en general”, señala el mandata­rio. La tarea no ha sido fácil ya que estas obras implican la contratación de mano de obra y se hace necesario controlar todo: el transporte de operarios, el manejo de casos sospechosos, las medidas de bioseguridad y hasta los per­misos, porque “lo que hacen o dejan de hacer los empleados en tiempos no laborales tam­bién puede convertirse en un problema por las actuales circunstancias que estamos viviendo” como consecuencia de la pandemia.

 

La administración municipal le apuesta al for­talecimiento del sector agropecuario y a la re­ducción en el trayecto entre los departamentos del Tolima y Quindío, lo cual representará una reducción de tiempo y costos en el transporte. No hay que olvidar que entre los mercados a los cuales llegan productos de Cajamarca, se encuentran las ciudades de Armenia, Pereira y Cali. Lo más factible es que estando más cerca al Eje Cafetero, el municipio podría convertir­se en una alternativa turística para los colom­bianos y extranjeros. “No podrá ser un turis­mo de masas como en otros municipios del Quindío, sino una alternativa orientada hacia el ecoturismo, el agroturismo, el avistamiento de aves y demás”, sostiene el gobernante local.

Aunque admite que este año ha sido muy difícil para todas las regiones, y en particu­lar para el Gobierno Nacional en el tema económico, producto de la emergencia sa­nitaria, cree que se deben evaluar salidas a la crisis sobre la base de proyectos producti­vos que fortalezcan el campo, y no promo­viendo la mega minería ni el fracking. “Yo tengo la esperanza de que el Presidente Iván Duque en estos dos años que le quedan de mandato, ponga la mirada en las regiones y desarrolle proyectos de inversión de alto impacto para que logremos superar la crisis que deja la pandemia”.

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