EL SECTOR FINANCIERO ESTÁ TRANSFORMANDO ESTA CRISIS EN UNA OPORTUNIDAD

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Las entidades financieras se erigen en esta emergencia que vive el país como parte de la solución a la crisis, irrigando recursos para salvar empresas a través de distintas líneas de crédito y un nuevo portafolio de servicios bancarios a sus miles de usuarios. Su fortalecida presencia en la red para minimizar los riesgos de contagio, debe llevar a los bancos a utilizar con fuerza los canales digitales con los que el gremio dispone en esta cuarentena para ofrecer alternativas a sus clientes que les permita reactivar sus negocios y garantizar ingresos. Pero también para enviar un mensaje de tranquilidad a los colombianos.

El sector financiero ha sido un motor en la dispersión de ayudas económicas para solventar los momentos difíciles que enfrentan los hogares y empresas como consecuencia de la emergencia sanitaria generada por el Covid-19 en el país. La revista El Congreso Siglo XXI habló con el presidente de la Asociación Bancaria y de Entidades Financieras de Colombia, Asobancaria, Santiago Castro Gómez, sobre los alivios a deudores durante la crisis, el acompañamiento que se hará al proceso de recuperación económica, el crecimiento de las operaciones virtuales y los retos y oportunidades que trae la pospandemia para el gremio.

Durante la emergencia sanitaria, las entidades financieras han otorgado periodos de gracia y prórrogas a los clientes que al 29 de febrero de 2020 registraron una mora menor o igual a 60 días, según lo dispuesto en las Circulares Externas (CE) N°007 y N°014 de 2020 de la Superintendencia Financiera de Colombia (SFC). Al corte del 27 de mayo se han otorgado beneficios a 10.012.283 deudores (personas naturales y jurídicas) que corresponden a 13.215.625 de créditos, alcanzando cerca de $198,2 billones, lo que representa el 18,66% del PIB. Estos saldos se distribuyen en: (i) 38,3% a cartera comercial, (ii) 36,2% a cartera de consumo, (iii) 23,1% a cartera de vivienda y (iv) 2,4% a cartera de microcrédito.

Del 24 de marzo al 22 de mayo se han desembolsado nuevos créditos (personas naturales y jurídicas) que equivalen a $47,12 billones, los cuales representan el 4,4% del PIB. Estos saldos se distribuyen de la siguiente manera: (i) 75,4% a Pymes y grandes empresas, (ii) 21,1% a personas, (iii) 3,2% a vivienda y (iv) 0,3% a microempresas.

Comparando las tasas de interés de colocación antes del inicio de la emergencia sanitaria (al corte 28 de febrero de 2020) con las observadas al corte 22 de mayo, se encuentran las siguientes reducciones: (i) 360 puntos básicos (pb) en microcrédito; (ii) 160 pb en tarjeta de crédito empresarial; (iii) 150 pb en sobregiros bancarios; (iv) 100 pb en tarjeta de crédito para persona natural; (v) 40 pb en crédito ordinario; (vi) 20 pb en crédito de tesorería; y (vii) 10 pb en crédito preferencial.

Con el fin de paliar los efectos económicos que ha desatado la emergencia sanitaria y mitigar la destrucción de empleo, la banca ha implementado alivios financieros dirigidos a hogares y empresas a través de la reducción de tasas de interés, el aplazamiento en el pago de cuotas y el acceso a nuevos créditos, entre otros. Como se señaló, al corte del 27 de mayo, el sector financiero ha dispuesto de nuevos periodos de gracia y prórrogas de créditos a cerca de 10 millones de personas, contabilizando $198,2 billones. Dichos compromisos han estado, en su mayoría, dirigidos al sector comercial (38,3%) y de consumo (36,2%). Asimismo, entre el 24 de marzo y 22 de mayo se han desembolsado $47,12 billones en nuevos créditos dirigidos a Pymes y grandes empresas (75,7%), así como para tarjetas de crédito y otros consumos (21,1%). Adicionalmente, es oportuno mencionar que el sector financiero ha trabajado de forma mancomunada con el Gobierno en la implementación del esquema de garantías, con el cual se busca facilitar el acceso a financiamiento para pago de nómina y capital de trabajo. Al respecto debe anotarse que a corte del 29 de mayo se habían empleado el 66,12% de los recursos dispuestos por el Gobierno, equivalentes a $10,38 billones (1% del PIB) de un total de $15,7 billones.

Durante la emergencia sanitaria decretada por el gobierno, las entidades bancarias han sido un motor en la dispersión de ayudas económicas que tienen el objetivo de solventar los difíciles momentos por los que atraviesan las familias y las empresas. En relación con las personas naturales, las entidades bancarias han dispersado el subsidio denominado Ingreso Solidario, el cual presenta las siguientes características:

  • Funciona bajo la figura de Transferencia Monetaria no-condicionada y es destinado a ayudar a la población vulnerable y de bajos ingresos durante la coyuntura de la emergencia sanitaria.
  • Según el Gobierno Nacional llegará a tres pagos de $160.000, cada uno de los cuales será dirigido a beneficiarios focalizados por el Departamento Nacional de Planeación a partir de la base de Sisben IV. En total, este subsidio espera beneficiar a 3 millones de hogares en condición de pobreza.
  • Su dispersión está dirigida tanto a la población bancarizada como a la población no bancarizada que hace parte del Sisben.
  • Gracias a este programa la inclusión financiera se ha incrementado en 880 mil colombianos, de los cuales 100 mil están en municipios rurales o rurales dispersos. En relación con las empresas, el sector bancario está llevando a cabo el proceso de dispersión del Programa de Apoyo al Empleo Formal (PAEF), cuyas características son:
  • Es una transferencia monetaria condicionada al mantenimiento del empleo.
  • Dispersa $351.000 a las empresas por cada empleado.
  • Para acceder al beneficio, las empresas deberán certificar una pérdida del 20% del valor de sus ingresos y aportar las planillas de la Seguridad Social de los trabajadores por los que está solicitando el beneficio.
  • Realizará 3 pagos: en mayo, junio y julio.
  • A la fecha ya se concluyó el proceso de recolección de información de los beneficiarios y el primer pago, que inició el 30 de mayo, terminó el 8 de junio. El programa espera dispersar recursos que podrían llegar hasta los $6 billones.

Debido al aumento de las transacciones virtuales en los últimos meses como resultado del confinamiento social, se ha evidenciado un incremento de los intentos de actividades delictivas. Sin embargo, de acuerdo con cifras de Asobancaria, de cada $100 mil que pasan por canales digitales, tan solo $ 2,53 corresponden a intentos de fraude, por lo que las operaciones virtuales siguen siendo consideradas seguras. Este resultado se ha dado gracias al constante compromiso de la banca por implementar excelentes estándares de seguridad. Cabe señalar que, en este escenario, el CSIRT Financiero anticipa la actividad maliciosa bajo el intercambio de información de amenazas e incidentes cibernéticos conectados a fuentes internacionales y locales. Igualmente, el sector financiero trabaja de manera constante con la policía, el Gobierno y demás miembros del ecosistema financiero para sensibilizar a los consumidores, combatir el fraude y brindar seguridad en las transacciones.

Se prevé que la crisis generada por el COVID-19 afectará de manera significativa el desempeño del sector financiero. Prevemos una contracción para el sector cercana a 3,5% al cierre de 2020, un ajuste sin duda significativo frente al crecimiento esperado a inicios de año (6,4%). Somos desde luego conscientes de que la pérdida de dinamismo de la inversión, aunada a una reducción del consumo de los hogares y al ostensible deterioro del mercado laboral, se vería traducida en un menor crecimiento de la cartera crediticia, así como en un aumento de la morosidad. Esto, sumado al otorgamiento de alivios financieros a empresas y hogares durante la emergencia, que a corte del 27 de mayo ascendía a $198,2 billones, afectaría el desempeño de las entidades bancarias al cierre del año. Sin embargo, a pesar de la compleja coyuntura que esta pandemia reviste para todas las ramas de actividad, el sector financiero colombiano ratifica su compromiso de acompañar el proceso de recuperación económica del país a través de una irrigación eficiente de recursos a hogares y empresas. Asimismo, el sector continuará trabajando de manera conjunta con el Gobierno Nacional para que esta coyuntura sea transformada en una oportunidad para mejorar los indicadores de inclusión financiera en el país y para brindar cada día más y mejores servicios bancarios a todos los colombianos. En estos frentes, el sector trabajará por: (i) consolidar esas mayores cifras de bancarización que se derivarán de la dispersión de ayudas o transferencias a sectores no bancarizados, y (ii) capitalizar el mayor uso de canales digitales que se ha dado en el periodo de emergencia sanitaria y confinamiento hacia estrategias que reduzcan el sobreuso del efectivo, promuevan el uso de medios de pago electrónicos y, por esa vía, ayuden a elevar el crecimiento y formalidad del país.

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