Hacarí, sinónimo de pujanza y crecimiento

Actualidad Andina Gestión

Milciades Pinzón fue docente por 17 años, tarea que lo animó tiempo después a postularse para ser alcalde de Hacarí, Norte de Santander, con la certeza de conocer más que nadie las necesidades más sentidas de sus habitantes. Sus esfuerzos por sacar adelante al municipio no han sido en vano, como lo demuestran los logros alcanzados en sus más de dos años de gestión, en los cuales impulsó obras de gran envergadura que le han permitido a la región crecer en lo económico y social.

A pesar de las adversidades, el alcalde ha conseguido darle un mayor desarrollo a Hacarí, una región netamente agrícola y ganadera que busca consolidar su producción a través del uso adecuado de suelos y mayores vías de comunicación. Desde que asumió el cargo, su mayor objetivo ha sido ofrecerle bienestar a la comunidad, para lo cual ha diseñado un plan de trabajo que le permita a la administración la ejecución de obras y proyectos en el menor tiempo posible, para responder a las demandas sociales de la población.

Como educador, el mandatario sabe que los jóvenes tienen por delante el enorme desafío de ser conductores de un proceso de desarrollo económico y social que permita, a la vez, reducir la pobreza y los abismales índices de desigualdad que atentan contra la estabilidad y la convivencia en cualquier parte del mundo. Es por eso que uno de sus anhelos es mejorar la mentalidad y vida social de los adolescentes, como también evitar que hagan parte del conflicto armado interno.

 “Queremos que los jóvenes de Hacarí no sean caldo de cultivo de los grupos insurgentes, sino que sean jóvenes que se eduquen para el desarrollo y la paz que tanto necesita Hacarí”, sostiene. Para avanzar en esa dirección, el municipio cuenta con una trabajadora comunitaria y una psicóloga que permanentemente están dictando charlas en los colegios e institutos, con el fin de crear en ellos conciencia social y oportunidades de progreso. Además de invertir, con ayuda de Colombia Transforma, en el mejoramiento de la estructura física del Hogar Juvenil Campesino, el cual sirve de hogar a 120 jóvenes de zonas rurales.

Como parte del municipio del Catatumbo, Hacarí ha tenido sobre sus hombros la difícil tarea de hacerle frente a las dificultades que por décadas ha vivido esa región del nororiente de Colombia, como consecuencia de la presencia de grupos insurgentes, la siembra de cultivos de hoja de coca y la masiva llegada de venezolanos que huyen de la crisis política y humanitaria que afronta el vecino país. Toda esta situación se traduce, según el alcalde, en violaciones a los derechos humanos y atraso social. 

La idea de la administración es que las comunidades rurales, a través de sus juntas de acción comunal, se conviertan en los verdaderos polos de desarrollo, para lo cual el municipio cuenta con 14 asociaciones agropecuarias donde se están llevando a cabo procesos productivos en una tierra que tiene mucho para ofrecer, como la caña panelera, el cacao, el café y la cebolla.

Aunque Hacarí sea un pueblo marginado y estigmatizado, las ganas de salir adelante y la calidad humana que lo caracteriza ha mentalizado a la población a que sí es posible un cambio próspero en esta región. “Yo soy un abanderado de la paz, siempre he querido que en Hacarí podamos vivir una paz estable y duradera. Estamos cansados de la violencia porque el desarrollo de los pueblos no es a base de tiros, es a base de proyectos, de inversión que sirva para el desarrollo de la comunidad”, concluye Pinzón.

La idea de la administración es que las comunidades rurales, a través de sus juntas de acción comunal, se conviertan en polos de desarrollo.
La construcción de puentes vehiculares hacen que los campesinos tengan vías de acceso a la cabecera municipal.

UN GOBIERNO CON RESULTADOS

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