La llegada histórica de las Farc al Congreso

Actualidad Cámara de Representantes Paz Política Posconflicto Senado

En un hecho histórico para el país, diez exintegrantes de las FARC iniciaron su labor como congresistas el 20 de julio pasado, gracias al derecho que adquirieron con la firma en 2016 de los acuerdos de paz. El exgrupo guerrillero llega al Capitolio Nacional a inaugurar una nueva forma de hacer política, tras permanecer en rebelión contra el Estado colombiano por espacio de cinco décadas. Sus representantes harán sentir su voz en un riguroso control político que harán desde el Poder Legislativo en estos cuatro años.

Más allá de la controversia generada por lo pactado en La Habana entre el saliente gobierno de Juan Manuel Santos y la otrora poderosa organización insurgente, las imágenes de los antiguos comandantes de las FARC ocupando sus curules sin armas y vestidos de civil en el recinto del Congreso constituyen un paso trascendental para el país en su anhelo de alcanzar algún día la paz integral.

En plenaria senador por el partido Farc, Carlos Lozada

Diez escaños en el Legislativo, cinco en el Senado y cinco en la Cámara de Representantes, desde los cuales no solo harán una defensa de los acuerdos negociados en la isla caribeña, sino también una “férrea” oposición al presidente entrante, Iván Duque, quien se ha mostrado partidario de realizar ajustes al texto acordado, incluida la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), así como a implementar un modelo económico diferente al que esa exguerrilla pregonó durante su lucha armada. Pero, ¿qué piensan sus colegas de su participación como congresistas y cómo puede contribuir su presencia a poner fin a la polarización que vive el país?

La senadora del Centro Democrático, Paola Holguín, cree que la intervención de exguerrilleros de las FARC, ahora como miembros de una fuerza política, en los debates y discusiones que se den en el Congreso de la República, es un “enorme” reto para la democracia, la institucionalidad y la tolerancia. Aunque asegura que sus nuevos compañeros obtuvieron las curules por un acuerdo que los colombianos rechazaron en las urnas, considera que lo importante en esta legislatura es “generar un ambiente que permita sacar adelante todos los proyectos prioritarios del actual gobierno, pero sobre todo recuperar la confianza ciudadana en el Congreso como institución”.

Para el parlamentario liberal, Silvio Carrasquilla, la presencia en el Capitolio de quienes un día empuñaron las armas y hoy le están apostando a la política como alternativa es un mensaje al mundo de que sí se puede construir un país diferente por medio del diálogo y la concertación. “Preferimos mil veces tener en el Congreso de la República a los guerrilleros y no verlos colocando bombas contra la población civil y atacando nuestros soldados”, como lo hicieron muchas veces en el pasado, señala.

La senadora de la Alianza Verde, Angélica Lozano, está convencida de que haber logrado la desmovilización de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) fue un “buen negocio” para el país, “porque se libró de un actor armado que hizo daño durante más de 50 años, cambiando sus armas por 10 curules”. El reto que tienen ahora, según la legisladora, es ejercer con responsabilidad su tarea como congresistas, aunque considera que el desafío mayor de la paz “es con los colombianos que han padecido la pobreza, la exclusión y corrupción”.

Pese a los altibajos que ha tenido el proceso, cada vez son más las voces que respaldan la participación de la antigua organización insurgente en la política. La senadora conservadora, Nora Brugos, percibe como algo bueno para el fortalecimiento de la democracia la apertura de espacios a otras ideologías, siempre y cuando exista voluntad de paz. “Que de verdad haya el deseo de trabajar y ayudar a construir país de parte de aquellas personas a las cuales el Gobierno les ha dado la oportunidad de volver a la sociedad civil”.

Como partido político, la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC), estrenará en esta primera legislatura las garantías que establece el nuevo estatuto de la oposición. Inicialmente, hará parte del bloque de 50 congresistas de Senado y Cámara que ejercerán control político al gobierno entrante desde agosto. El grupo, que se denomina “bancada por la paz, la vida y la democracia”, lo componen también la Alianza Verde, El Polo Democrático, la Lista de la Decencia, el movimiento MAIS y la Unión Patriótica (UP).

“Ahí tienen la oportunidad de realmente demostrar si han estado siempre a favor del país y si tienen buenas ideologías. Personalmente, estoy de acuerdo que estén en el Congreso, que discutan con ideas, porque las armas nunca son el camino. Espero que les vaya bien, porque, de lo contrario, no valdría la pena tanta lucha que han dado. Tengo la esperanza de que sean excelentes legisladores”, afirma el senador Jonathan Tamayo Pérez.

De igual manera piensa su compañero de bancada, Gustavo Bolívar, para quien la llegada de las FARC al Capitolio significa entrar en una era de civilización en la que los conflictos se resuelven por la vía política. El gran problema, a su juicio, es que no se les está cumpliendo con lo pactado en la mesa de negociación, lo que podría tener efectos a futuro. “Es ahí donde tenemos que trabajar, por tratar de que se cumplan los acuerdos. Tenemos en las manos un tesoro que estamos desperdiciando, la paz, y no vale la pena dejarlo escapar de las manos”, agrega. Se ha conseguido un gran avance con el cierre de cinco décadas de conflicto armado interno, por lo que, según el senador de la Alianza Verde, Iván Name Vásquez, hay que seguir remando. “Quienes estén interesados en la guerra es mejor que se vayan para otro lado porque Colombia no quiere retornar a ese horrible pasado”.

El representante a la Cámara, Omar de Jesús Restrepo, ve saludable para la democracia su participación como congresista en esta nueva legislatura que comienza. “Para nosotros es muy importante, muy significativo, el arranque de este periodo de sesiones, no solamente por nuestra llegada, sino porque este Congreso será muy diverso, ya que estará integrado por otras fuerzas y tendrá una composición totalmente diferente a como estaba anteriormente, que solamente era representado por los partidos tradicionales”.

Analistas coinciden en que con la presencia de la que en épocas pasadas fue la más numerosa y antigua guerrilla del continente, se puede contribuir a la democratización de Colombia. Un primer paso ya se dio en las elecciones legislativas del 11 de marzo, cuando las FARC, ya convertidas en partido político, alcanzaron más de 80 mil votos, 52.374 de ellos al Senado y 32.529 a la Cámara de Representantes. La gran pregunta que se hacen es si el Estado colombiano será capaz de cambiar el rumbo de la historia, impidiendo que ocurra con ese movimiento lo mismo que sucedió con la Unión Patriótica, que padeció el exterminio de más de tres mil de sus militantes. La UP nació de los fallidos acuerdos de paz entre el grupo guerrillero y el entonces gobierno de Belisario Betancur, a mediados de la década de los 80.

Luciano Marín Arango, más conocido como Iván Marquez y Seuxis Paucias Hernández Solarte (Jesús Santrich), se encuentran ausentes de la curul otorgada en el Congreso.
Comparte este contenido en tus redes sociales
  • 342
  •  
  •  
  •