Matrícula cero y el camino hacia un nuevo modelo de educación

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“Es claro que Matrícula Cero no resuelve de fondo la crisis de la educación superior, pero si puede convertirse en un cambio de rumbo estructural para el mode­lo de educación que por décadas se ha intentado implementar en Colombia”

El Presidente Iván Duque, desde su campaña se comprometió con el aumento de cobertura en la edu­cación superior, luego, en su primer año de gobierno, anunció la inversión más alta en educación en la historia del país, sin embar­go, su política es más de lo mismo, financiar la demanda, ya sea a través de subsidios o préstamos, en cambio de financiar la oferta inyectando recursos a las universidades pú­blicas del país.

Primero lo hizo a través del programa Ser Pilo Paga, pero gracias a las reiteradas denuncias y la evidencia contundente sobre la manera como este programa estaba per­mitiendo que las universidades privadas se beneficiaran por encima de las públicas, el programa tuvo que ser modificado. Así sur­ge Generación E, como un intento de mejo­ra, sin embargo, el enfoque de esta política no ha cambiado en esencia, el Estado esca­pando de su responsabilidad de garantizar la educación como derecho fundamental. Año y medio después del lanzamiento de Generación E, los resultados son precarios, mientras tanto el Ministerio de Educación prefiere guardar silencio para no reconocer el fracaso.

Ante este descalabro de políticas y progra­mas frente a la educación, el Gobierno de Iván Duque ha tenido que adoptar la única medida que le puede permitir tener algo que mostrar, Matrícula Cero, propuesta del mo­vimiento estudiantil que busca que se apro­pien y destinen recursos con el fin de cubrir los costos de matrícula de los estudiantes de las Instituciones de Educación Superior del país IES, esto como parte de las ayudas del Gobierno en medio de la emergencia sanita­ria que se vive por la pandemia. Esta medi­da, que con creatividad y valentía han sacado adelante los y las estudiantes del país, puede y debería convertirse en el programa estrella del Presidente, tiene la oportunidad el primer

mandatario de la nación, de cambiar el enfo­que de los ya fracasados programas que solo endeudan a las familias colombianas, y dar un salto definitivo a un nuevo modelo para la educación en el país.

El día 11 de agosto, durante su programa ‘Prevención y Acción’ el presidente junto a la ministra de Educación, María Victo­ria Angulo, anunciaron que los jóvenes de estratos 1 y 2 que estudian en las univer­sidades públicas del país recibirán, en su gran mayoría, el 100 % de financiación de la matrícula. Según el anunció se harán aportes cercanos a un billón de pesos para la Educación, a los cuales se agregan 74 mil millones del Fondo de Solidaridad Educati­va y en adición otros aportes con gobiernos locales para lograr la mayor contribución a la matrícula. Esperamos que no sean solo anuncios, que se garantice la cobertura del 100% de los estudiantes y cobije al conjunto de universidades públicas del país.

Es claro que Matrícula Cero no resuelve de fondo la crisis de la educación superior, pero si puede convertirse en un cambio de rumbo estructural para el modelo de edu­cación que por décadas se ha intentado implementar en Colombia, además, en lo inmediato representa un alivio para miles de familias que esperan que sus hijos e hi­jas puedan continuar sus estudios, en medio de las difíciles circunstancias que vivimos debido a la emergencia sanitaria. A la uni­versidad pública colombiana le hacen falta recursos para cubrir el déficit histórico que ha tenido que cubrir, muchas veces con re­cursos propios, ahora tenemos la oportuni­dad de dar un paso en el sentido correcto, así que Matrícula Cero puede ser el expe­rimento para transitar hacia una educación pública, gratuita y universal que SÍ es posi­ble en Colombia.

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