BALANCE DEL CONEJO

Por, representante a la Cámara Álvaro Hernán Prada

El viernes 24 de noviembre se cumplió un año de la trampa más grande en la historia de Colombia. El dictador se robó el resultado del plebiscito. Santos firmó nuevamente el mismo acuerdo con Timochenko. Pasó por encima del pueblo soberano que sabiamente rechazó lo negociado. El Congreso y la Corte, presionados por el gobierno, le dieron vía libre a la trampa, para darle paso al fast track que también dependía de la refrendación popular. Impusieron la implementación.

Paradójicamente, la celeridad para avanzar en su propósito de cumplirle a las Farc, hoy juega en su contra. Cada proyecto de ley, o Acto Legislativo para modificar la constitución, deja claras todas las mentiras en la campaña del Sí y que, en uso de su inversión revolucionaria, nos acusaron de lo que ellos eran responsables. Con la JEP le dan total impunidad a la corrupción, reclutamiento, desaparición forzada, narcotráfico. Protestaron ante una proposición para castigar a violadores de niños y reclamaron la promesa del Gobierno de no castigar nada. No hay argumentos de los amigos del proceso para explicar que no hay impunidad, cuando alias Iván Márquez, condenado a 760 años de cárcel, ya está elegido senador para el próximo periodo sin pagar un día.

Ante la indignación producida por la participación política de los mayores asesinos, Santos dijo que eran mentiras nuestras advertencias, que los máximos responsables no irían al Congreso y mucho menos aspirarían a la presidencia. Lo hechos le quitaron la máscara. Hay 10 elegidos y les concedió 16 curules adicionales para completar las que prometió. Le permitió a las Farc tener partido político, financiado mejor que cualquier otro partido, con regalos adicionales como el Centro de Pensamiento que recibirá 11.8 mil millones en los próximos años, casi 10 veces lo del CP de cualquier partido. Les admitió utilizar su dinero ilegal para proselitismo político y no para reparar a las víctimas, quienes sufren la humillación de ver a los victimarios como héroes después de violar, secuestrar o asesinar sus familias.

Les entregó 20 emisoras, superando a las cadenas radiales, una comisión de seguimiento donde cogobiernan con el compromiso sobre 10 millones de hectáreas, herramienta de expropiación, el 7 % de la bolsa de regalías y una gran empresa para que manejen sus negocios. Sueldos, educación, salud y vivienda para sus miembros. Para el pueblo honesto no hay plata.

La conclusión es que el proceso es solo un cascaron vacío, con la intención de entregar el país a las Farc, sembrado de coca y violencia”. 

No desmontaron su estructura criminal. Dejaron 8 mil milicianos por fuera para trabajar en coordinación con una disidencia encargada del narcotráfico, minería ilegal, extorsiones y secuestros. Y llevaron una minoría a las zonas de normalización, de la cual, según la ONU, el 50% abandonó el proceso para reincidir. A los niños aún los esperamos; entregaron armas viejas, las nuevas las mantienen en caletas, como dijo alias Carlos en entrevista con Herbin Hoyos, y la única verdad es que nos quieren imponer un modelo como el venezolano. El mal ejemplo multiplicó los integrantes del ELN, con quienes se cambian brazaletes, y las Bacrim pasaron de 2200 integrantes a más de 7600 en el último año. La conclusión es que el proceso es solo un cascaron vacío, con la intención de entregar el país a las Farc, sembrado de coca y violencia. 

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