Banco Agrario: “Donde nadie llega, ahí hemos llegado”


Actualidad Economía Posconflicto

En estos últimos ocho años, el Banco Agrario ha trabajado por el desarrollo y la consolidación del sector agropecuario, así como por la ruralidad de las regiones del país. Su labor social ha sido destacada por brindarles beneficio a los pequeños productores agropecuarios, un plus que lo ha hecho diferente de las demás instituciones del sector financiero. Es así como el Banco Agrario pasó de ser, después de la Fuerza Pública, la entidad con mayor presencia en Colombia.

Parte de su estrategia está orientada a ampliar su cobertura y a mejorar las relaciones con sus clientes actuales y potenciales, llegando a las regiones más apartadas del territorio nacional, que son justamente a las que tradicionalmente no llega la banca. En los últimos dos años, durante la presidencia de Luis Enrique Dussán López, el Banco Agrario ha tenido una gran evolución en su cobertura, pues hoy hace presencia en 742 municipios del país, de los cuales es el único banco en 457.

Desde el 2010, la entidad ha abierto 27 oficinas tradicionales, que a la fecha suman 766. Para este año se tienen proyectadas 37 nuevas oficinas, con lo cual, al término de esta vigencia, la Entidad contará con un total de 794 sucursales tradicionales. 

En febrero de 2017 lanzó las oficinas extendidas bajo el modelo Banco Agrario más Cerca, en alianza con las redes de corresponsalía. Actualmente, cuenta con 95 de estos puntos. Así mismo, se ha observado un crecimiento importante en el número de Corresponsales Bancarios, pues mientras en agosto de 2010 la entidad contaba con 258 de estos puntos, en la actualidad el banco tiene 5.648 corresponsales propios y en alianza con otras redes.

En cajeros automáticos se duplicó la cobertura, al pasar de 1.375 a 2.538.

De acuerdo con Dussán, se ha dado un salto importante en cuanto a la modernización tecnológica y corporativa que la hace dinámica y competitiva con el resto de la banca privada. Es por eso que la entidad renovó su Banca Virtual, implementó la aplicación de Banca Móvil y diseñó la herramienta AgroBAC, con la cooperación canadiense, para hacer análisis de crédito en campo en tiempo real.

Así mismo, se le ha abierto paso a un modelo más cercano, a través de asesores integrales, quienes están visitando a las comunidades rurales en sus fincas y veredas, para brindarles acompañamiento permanente, desde el mismo momento de su vinculación al banco, además de ayudarles a entender sus finanzas, costos y flujos. “Soy un convencido de que donde más necesitamos modernización tecnológica es en los campos rurales, porque el costo transaccional de un cliente es muy alto al tener que desplazarse hasta un casco urbano para encontrar un servicio financiero. Ese
es el gran reto de este banco”, afirma.

La entidad ha concentrado la mayor
parte de sus créditos en los pequeños
productores agropecuarios, pues ven
en ellos una oportunidad de generar
competitividad en el mercado nacional.
Según el directivo, la financiación
para este segmento creció en un 475%
entre 2010 y 2017, al pasar de $431 mil
millones a $2,3 billones. “Atendemos
el 98% de los pequeños productores de
Colombia. Nos hemos especializado
más en ellos porque es donde nadie
llega, es la razón de ser de este banco”,
asegura el presidente de la institución.
A estos beneficios se suma la creación
de un portafolio de servicios
para los productores agropecuarios
que se han ido especializando cada
vez más en este oficio.

Para hacer más fácil el crédito, el Banco Agrario lanzó en 2017 Agro-Listo, un programa diseñado para brindar mayores facilidades de crecimiento a los mejores clientes del segmento pequeño productor agropecuario, mediante el otorgamiento de un nuevo préstamo preaprobado, sin trámites y sin necesidad de presentar documentos adicionales. “Con esto se manda un mensaje de que ser buena paga, sí paga; para que la gente se motive con la cultura del cumplimiento en el pago. Nuestro reto para este año es armar un portafolio más grande para medianos productores”, enfatiza Dussán.

En el último año, se amplió sustancialmente la población impactada con el Programa de Educación Económica y Financiera del Banco Agrario de Colombia, que entre 2016 y 2017, pasó de 21.500 consumidores financieros capacitados a más de 833. “De esta manera ejercemos no solo un acompañamiento, sino que les ayudamos a estructurar sus propios créditos, los  acompañamos en sus procesos productivos y a gestionar preventivamente la cartera”, explica Dussán.

El banco ha concentrado la mayor parte de sus créditos en los pequeños productores agrícolas.
Se abrió paso a un modelo más cercano, a través de asesores integrales.

El sector agropecuario presenta niveles de riesgos diferentes y poco controlables al resto de las actividades económicas del país. Para los campesinos, su trabajo es cambiante y con ellos la volatilidad del mercado también, por lo que “ponen la plata al sol y al agua”. Es ahí donde este banco apalanca una propuesta que se espera se convierta en ley, para que el Estado ayude a aliviar la situación de las personas que estén afectadas por un factor ajeno y que no los impacte de manera negativa ante el sistema financiero.
La idea es que puedan seguir adquiriendo créditos y que les permitan reactivarse productivamente, obteniendo como garantía el valor de la palabra.
“Los campesinos conservan valores y principios que se han perdido en las ciudades. Todavía es importante para ellos el valor de la palabra, la buena fe, honrar el crédito y se afanan por quedar bien con los bancos, pero a veces no pueden porque son situaciones ajenas a su voluntad”, sostiene el directivo.

Con el fin de facilitarle a los excombatientes de las FARC el acceso al sistema financiero y el pago de los beneficios económicos del proceso de reincorporación a la vida civil, pactados en el Acuerdo de Paz, el Banco Agrario realizó visitas directas a las antiguas 26 Zonas Veredales Transitorias deNormalización, donde efectuó la apertura masiva de las Cuentas PAZ, de las cuales a la fecha se han creado 12.387.

Mediante un pago inicial de dos millones de pesos por parte del Gobierno y una mensualidad del 90% del salario mínimo por dos años, entraron a operar estas cuentas para los desmovilizados.
Con equipos móviles, los asesores del Banco Agrario fueron hasta los espacios de reincorporación y capacitación para hacer pedagogía y, así mismo, entregarles las tarjetas débito. “La idea es que entren a la vida civil y hagan parte de la sociedad”, agrega. Conscientes de que la mayoría son de origen campesino -población objetivo de la entidad bancaria-, se les hacen capacitaciones para que entren a desarrollar actividades productivas en torno al agro.

El banco Agrario ha tenido un papel importante en el apoyo a las víctimas del conflicto, ya que no solo se encarga de los pagos de las indemnizaciones que les hace el Estado, sino que también ayuda a la apertura de sus créditos. Se estima que de 13 billones de pesos que hay en la cartera del banco, cerca de 1.5 billones de pesos, es decir, el 10% están destinados a ellos. De acuerdo con datos oficiales, durante el 2017 el Banco Agrario brindó financiación a proyectos productivos para la población víctima del conflicto armado, a través de 62.299 operaciones de crédito, por valor de $550.959 millones.

Adicionalmente, el Banco Agrario realizó durante el 2017, 31.592 pagos por $63.656 millones a beneficiarios del Programa de Sustitución de Cultivos Ilícitos.

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