Bienvenido, Presidente

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Por Álvaro Erazo Paz
Director

Asumió funciones el Presidente de la República, Iván Duque, con un objetivo claro: unir a los colombianos, en medio de una marcada polarización política que vive el país por cuenta del rumbo que debe tomar el proceso de paz. Como lo anunció el propio mandatario, su gestión estará centrada en sacar adelante reformas inaplazables en temas como la salud, justicia, educación, pensiones y funcionamiento del Estado, pero, sobre todo, en dar mayor estímulo a empresarios e inversionistas para seguir caminando por la senda del crecimiento social y económico.

Como primer paso, el Presidente tendrá el difícil reto de abrir el camino a un diálogo democrático para acabar con la división, así como de promover políticas que respondan a las necesidades de la población en el corto y mediano plazo. Para avanzar en ese objetivo, el recién posesionado jefe de Estado ha prometido un gobierno cercano a las regiones y ha ofrecido construir un “Pacto por Colombia” en el que estén representados sectores sociales y políticos, lo que sin duda le garantizará gobernabilidad durante los próximos cuatro años.

Su propósito es tener como aliados a los alcaldes y gobernadores, y por supuesto a los ciudadanos, en la compleja tarea que comenzó desde el 7 de agosto pasado. Es así como, semanalmente, se realizarán los talleres “Construyendo País” en los diferentes municipios para tener un diálogo directo con las autoridades regionales y la comunidad. El compromiso con los territorios es total y la idea es trabajar con los mandatarios locales sin importar colores políticos ni ideologías, en proyectos que le generen desarrollo a los centros urbanos y rurales.

Pero, tal vez la mayor expectativa se tiene frente a los ajustes que el mandatario podría hacerles a los acuerdos de paz que firmó el saliente gobierno con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). En principio, Duque propone hacer que los responsables de delitos de narcotráfico no puedan beneficiarse con amnistías, así como convertir en obligatorio lo que se pactó en La Habana para erradicar y sustituir los cultivos ilícitos, que ahora son de carácter voluntario. El Presidente se opone, por ejemplo, a que los exjefes guerrilleros con procesos pendientes por delitos de lesa humanidad participen en política sin que hayan pasado antes por la justicia local.

Su gran desafío será la lucha contra la corrupción, para lo cual trabajará de la mano con la Fiscalía, Contraloría y Procuraduría. Consciente del rechazo que la malversación de fondos y malas prácticas políticas generan entre la población, el mandatario se ha fijado como prioridad la adopción de medidas que garanticen el manejo responsable de los recursos por parte de las entidades y funcionarios públicos. También ha prometido la financiación estatal de las campañas electorales. Con su decisión de gobernar más con la gente y de tener a su lado a un equipo de colaboradores técnicos y de amplia experiencia, Duque está enviando un mensaje esperanzador y de tranquilidad al país. Mucha suerte Presidente y bienvenido sea.

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