Chiscas, ejemplo de sostenibilidad en Colombia

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Desde que fue elegido como alcalde de Chiscas, Javier Orlando Suescún, ha dirigido sus esfuerzos a conseguir que su municipio tenga un factor diferenciador sobre los más de 1.000 que integran Colombia: la sostenibilidad. Para ello, el Plan de Desarrollo que elaboró para este cuatrienio se ha basado en varios pilares que lo han hecho pionero en reducción de residuos sólidos, energía renovable, medidas de adaptación al cambio climático y educación ecológica.

Con el comienzo del nuevo milenio, el desarrollo sostenible entró a formar parte de la discusión de los grandes líderes del mundo ante la necesidad de conservar el ecosistema frente a la amenaza que representa el cambio climático para la humanidad. Sin embargo, en algunas partes del planeta, esa alternativa sigue siendo lejana por cerrársele el paso a la tecnología y a las opciones que permiten alcanzar un equilibrio entre el crecimiento y los recursos naturales, para bien de las generaciones futuras.

Eso no ha sido impedimento para que hoy en día el desarrollo sostenible haya empezado a germinar en municipios colombianos, entre ellos Chiscas, que con el liderazgo de su alcalde Javier Orlando Suescún se ha comprometido a disminuir los residuos sólidos, a implementar las energías renovables, a poner en marcha medidas de adaptación al cambio climático, y a darle prioridad a la educación ecológica en estos tres años de administración.

“Chiscas puede decir que con esas cuatro estrategias que nos planteamos dejamos de emitir unas 18 toneladas al año de CO2, y que fuimos capaces de reducir las emisiones de metano al disminuir también la cantidad de residuos sólidos”, afirma el mandatario, quien considera que su municipio va cumpliendo con los objetivos trazados para impulsar la economía de la región, preservar el medio ambiente y ofrecer mejores condiciones de vida a la población.

Reducción de residuos, el primer paso para un mejor municipio

Para lograrlo, la alcaldía le entregó canecas a cada una de las familias del casco urbano con el fin de que dispongan de sus residuos orgánicos y los separen de los materiales reciclables. Los primeros son convertidos en abono para los campesinos, mientras que el vidrio y el cartón son sometidos a un proceso de reciclaje. “En el año 2015, se traían a Tunja, a 8 horas de distancia, 190 toneladas al año. En el año 2016 pasamos a 76 y en 2017 a 65.5, mientras en el 2018, al cierre de noviembre, llevamos unas 58. En términos de ambiente y cambio climático significa que, si logramos bajar en un 80 % la reducción de residuos, se reduce la producción de metano”, explica.

El alcalde se comprometió a llevarles energía a los pobladores de la zona rural del municipio que no contaban con el servicio básico, pues la infraestructura resultaba costosa y poco rentable para las empresas privadas. Fue así como la administración le apostó a la energía renovable con paneles solares, para lo cual se capacitó a la comunidad sobre el tema, a través del Servicio Nacional de Aprendizaje (Sena). “Con 20 millones le dimos insumos para soluciones de electricidad a 11 familias. Fueron alrededor de 2 millones de pesos para la cerca eléctrica, la nevera, el televisor y la carga del celular”, recuerda.

Adicionalmente, la plaza principal de Chiscas se renovó con un parque temático que enseña cómo funcionan los ecosistemas del páramo, y los bosques seco y andino del municipio. “En 2017 inició la remodelación, pero de nada servía si no se ponían cosas innovadoras en el pueblo. Toda la iluminación del parque funciona con energía solar”, lo que ha permitido cumplir con el objetivo de dejar de emitir unas 18 toneladas de CO2 al año, destaca el alcalde.



De acuerdo con las predicciones del IDEAM, para los próximos 20 o 30 años, la temperatura subirá 1 grado centígrado, por lo que el mandatario trabaja en proyectos para adaptar a la ganadería a las nuevas condiciones climáticas. Esto ha llevado a que Chiscas participe en la transferencia de embriones para mejorar las razas bovinas actuales en el municipio. La idea es que los semovientes sean más resistentes al aumento de la temperatura. Así se logran optimizar los procesos de ganadería y se asegura que los campesinos obtengan el sustento que necesitan a futuro.

Ante los avances que ha logrado Chiscas, Boyacá, su alcalde aspira a convertirse en un epicentro de turismo académico y de energía, así como en ejemplo para las demás poblaciones que deben tomar la bandera de la sostenibilidad.

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