DE LAS VIGENCIAS FUTURAS ORDINARIAS PARA EL METRO DE BOGOTÁ

Por, Concejal de Bogotá, Diego Devia

Desde la década del 50, Bogotá ha estado esperando tener un metro como parte del sistema de transporte. Desde esa época, y en repetidas ocasiones, la ciudad ha tenido que ver con decepción cómo este proyecto tan importante se ha caído vez tras vez, mientras otras ciudades de la región ya cuentan con una red de líneas de metro.  

Por eso, en aras de tener una ciudad más moderna y competitiva, el pasado mes de octubre el Concejo de Bogotá aprobó las Vigencias Futuras Ordinaras para la construcción de la Primera Línea de Metro, asunto sobre el que se generaron tres afirmaciones que no son ciertas.

  1. Que la aprobación de las Vigencias Futuras Ordinaras para la Primera Línea del Metro de Bogotá no se ajustaba al marco legal colombiano.
  2. Que el trazado de la Primera Línea de Metro para la cual se aprobaron estas Vigencias Futuras va en contravía del Plan de Ordenamiento Territorial.
  3. Que el Concejo aprobó estas Vigencias sin que haya estudios para el Metro.

Sobre la primera afirmación, hay que tener en cuenta que para la autorización de Vigencias Futuras Ordinaras, la Ley 819 de 2003 requiere que en la vigencia fiscal en la que sean autorizadas, se deberá contar como mínimo con una apropiación del 15%. A su vez, la Sección Primera de la Sala de lo Contencioso Administrativo del Consejo de Estado estableció que, cuando la ejecución de las Vigencias Futuras se inicia con el presupuesto del año en curso, se está ante Vigencias Futuras Ordinarias, sin limitarlas al periodo del gobierno en el que se solicitan.

Lo anterior es enteramente aplicable al caso de las Vigencias Futuras ordinarias que el Concejo de Bogotá aprobó para la construcción de la Primera Línea de Metro, pues su ejecución inicia con recursos de 2017, los cuales ascienden a la suma de 1.1 billones de pesos, que a su vez sobrepasan el 15% de la totalidad de las Vigencias solicitadas, que son 6.87 billones.

como Concejal de Bogotá, voté positivo para la aprobación de estas Vigencias Futuras Ordinarias que nos garantizan que Bogotá sí tendrá, después de muchos años, su primera línea de metro.”

En ese orden de ideas, hay que decir que la actuación del Concejo de Bogotá está amparada por el marco legal colombiano, y que la ciudad ya tiene recursos para el Metro.

Sobre la segunda afirmación, hay que tener en cuenta que el Plan de Ordenamiento Territorial vigente para Bogotá es del año 2000, adoptado mediante el Decreto 619. Luego, mediante el Decreto 469 del 2003, se hizo una actualización de este POT; y después, mediante el Decreto 190 del 2004, se compilaron ambas normas. Mejor dicho, el Decreto 190, contrario a lo que se cree, no fue un nuevo POT, sino solo un decreto compilatorio, en otras palabras, el POT vigente para Bogotá es el del año 2000.

Ahora bien, el Artículo 177 de ese POT del 2000, otorga un tiempo de 9 años, a partir de la expedición del mismo, para construir la Primera Línea de Metro de Bogotá, y esos 9 años se cumplieron en el 2009, por lo que ese artículo ya no es aplicable. Además de eso, la Ley 1437 del 2011, en el Artículo 91, dice que un acto administrativo, como el POT del 2000, pierde ejecutoriedad si “al cabo de 5 años de estar en firme, la autoridad no ha realizado los actos que le correspondan para ejecutarlos”.

Esto quiere decir que, desde el 2009, año en el que el Artículo 177 del POT del 2000 perdió vigencia, había un periodo de 5 años adicionales para cumplirlo, los cuales ya se vencieron y nadie hizo nada. Además, para seguridad de todos, el Artículo 126 del POT actualizado del 2003, estableció que el metro hace parte del subsistema de transporte de Bogotá.

Entonces, el trazado definitivo del Metro de Bogotá no está contrariando ninguna norma de ordenamiento territorial de la ciudad.

Sobre la tercera afirmación, hay que tener en cuenta que la Financiera de Desarrollo Nacional concluyó que el estudio de factibilidad para el Tramo 1 de la Primera Línea de Metro sí cumple con las mejores prácticas y normas nacionales e internacionales, y que “cumple satisfactoriamente, e incluso supera lo mínimo requerido para poder convertirse en la base de un proceso licitatorio”.

Así las cosas, el Metro de Bogotá sí tiene estudio de factibilidad para su licitación.

Por eso, como Concejal de Bogotá, voté positivo para la aprobación de estas Vigencias Futuras Ordinarias que nos garantizan que Bogotá sí tendrá, después de muchos años, su primera línea de metro. Igualmente considero que la aprobación de estas Vigencias sienta un precedente histórico, pues le termina de dar a la ciudad las herramientas necesarias para salir de 70 años de atraso. Así mismo, invito a que se abra el debate público sobre lo que serían más líneas de metro para la capital del país, después de todo, no nos podemos quedar como estamos, sino que hay que seguir avanzando.   

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