EL CIUDADANO DEL NUEVO CÓDIGO DE POLICÍA.

Por, Edward Rodríguez, representante a la Cámara

Edward Rodríguez

Colombia se despertó el pasado 30 de enero de 2017 con una noticia que en pocas horas causó revuelo y que solo podrá digerirse con el paso de los días y los meses. Los medios proclamaban, desde la radio, los periódicos, la televisión y las redes sociales, la entrada en vigor del Nuevo Código de Policía y Convivencia Ciudadana. Sin embargo, la puesta en escena de la nueva herramienta dio un periodo de espera de seis meses para hacer pedagogía y solo hasta este 30 de julio comenzó a vivir la prueba de fuego, ya el nuevo código pasó a hacer efectivas todas las sanciones, a las que los ciudadanos no podrán hacerle el esguince.

El Código es una especie de vademécum que pone en marcha una legislación que combina la prevención y la cultura ciudadana con sanciones pecuniarias y amonestaciones, y que busca remozar la imagen de una sociedad atemorizada que  ahora cuenta con las herramientas para enfrentar el delito sin recortar las libertades, devolviéndole las garantías a los ciudadanos que han venido perdiendo la credibilidad en las instituciones, hoy asediadas por la criminalidad, la corrupción, el vandalismo y la intolerancia.

El nuevo Código de Policía surge como una visión garantista de lo que debe ser el poder, función y actividad de la policía frente al ciudadano de hoy, que requiere normas más acordes con los cambios de la modernidad, en una sociedad que sigue buscando modelos dentro de una sana convivencia.

El nuevo código no es una camisa de fuerza y mucho menos un arma de represión, es más bien una oportunidad para construir la sociedad que todos queremos.”

Resulta paradójico que el colombiano que exige justicia y quiere una mejor convivencia para sus familias se detenga solo a mirar en el Nuevo Código las multas pecuniarias, que hasta el momento parecen ser las que más impacto han causado tanto en los medios como en el grueso de la sociedad; pues no deja de llamar la atención que, solo atacando el bolsillo, la sociedad entienda y comience a cambiar los malos hábitos.

Llegó el momento de que las personas entiendan que los derechos de cada uno terminan donde comienzan los de los demás y bajo esa premisa comencemos a construir un nuevo modelo de ciudadanía, que permita hacerle frente a los problemas disfuncionales de la sociedad.

Así las cosas, los ciudadanos del Nuevo código de Policía no se colarán en el transporte público, respetarán el descanso y la tranquilidad de sus vecinos y a la autoridad cuando sean amonestados.

Será un ciudadano ejemplar que respetará los lugares de esparcimiento público y familiar absteniéndose de consumir sustancias psicoactivas y alcohol en presencia de menores, y serán responsables con la tenencia y el cuidado de sus mascotas. Esto, por señalar algunas de las conductas que se han convertido en un verdadero dolor de cabeza para la ciudadanía y la convivencia.  

El nuevo código no es una camisa de fuerza y mucho menos un arma de represión, es más bien una oportunidad para construir la sociedad que todos queremos. Esperemos que próximamente, y con la ayuda de este nuevo código, nos convirtamos en los ciudadanos modelo del siglo XXI, donde ninguno será multado por las conductas contrarias a la convivencia y rompamos con el viejo resabio de que todo vale.

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