El despertar de la economía

Economía Editorial Opinión

Por, Álvaro Érazo Paz

La economía colombiana comienza a dar señales de recuperación, tras un año difícil en el que la caída en el precio del petróleo y los choques externos recibidos frenaron su crecimiento. Como lo dijo en su momento el ministro de Hacienda Mauricio Cárdenas, lo peor ya pasó y hacia adelante soplarán vientos mucho más favorables. El optimismo reposa en el dinamismo que experimentan sectores como la construcción y el sistema financiero y el repunte, aunque tímido, que ha tenido la industria y el comercio al arrancar el 2018, con incrementos en la producción y las ventas.

Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas (DANE), el comportamiento favorable se explica principalmente por el desempeño de las actividades industriales, que en enero pasado tuvieron variaciones positivas en la producción real. Las cifras demuestran que se está revirtiendo la tendencia negativa y que se está caminando de nuevo hacia la recuperación. Las proyecciones apuntan a un crecimiento cercano al 2.7% al cierre de diciembre, empujado por la inversión, mientras los pronósticos en materia de inflación la sitúan en 3.4% al finalizar el año.

A eso se suma el aumento en la confianza de los consumidores y la reducción en las tasas de interés, factores que, según los analistas, sugieren un mejor comportamiento del consumo de los hogares y el comercio. También la persistencia de una tasa de cambio competitiva y el impulso de sectores como la agricultura y el turismo, este último, jalonado por las nuevas condiciones de seguridad que ofrece la firma de los acuerdos de paz con las FARC en regiones que por décadas estuvieron inexploradas. Eso sin contar los réditos económicos que traerá para el país la desmovilización de la mayor y más antigua guerrilla de la región.

Pese a que los vaticinios en generación de empleo no son tan optimistas, debido a que la tasa de desocupación se mantendrá en dos dígitos en el 2018, los expertos prevén un crecimiento moderado, con un dólar estable, un costo de vida controlado y una industria en reanimación. Las más favorecidas con el despertar de la economía serán, desde luego, las regiones, que en lo que resta de administración serán priorizadas con proyectos de infraestructura vial para volverlas más competitivas en su área rural.

La apuesta por el progreso en los entes territoriales es total. Ya están en marcha obras de gran envergadura para la construcción y rehabilitación de las vías terciarias y secundarias, así como proyectos para mejorar la cobertura y calidad en salud y educación. Se espera que al menos 55 municipios de quince departamentos sean receptores de los recursos destinados para reactivar el campo, garantizar un desarrollo sostenible y elevar las condiciones de vida de la población. Un reto ambicioso, pero necesario.

 

Comparte este contenido en tus redes sociales