El frente contra el hambre

Columnistas Opinión
Flora-Perdomo

Por: Flora Perdomo

Representante a la Cámara por el Huila Partido Liberal

Hace varios años se vienen adelantando procesos en los distintos países de América Latina con la idea de hacerle frente a la desnutrición y propiciar mecanismos que contribuyan a erradicar el hambre. Naciones Unidas a través de la FAO, ha enfocado esfuerzos asistenciales en la región para consolidar bloques de organizaciones y personas que tengan la capacidad de apoyar iniciativas de ley que sean el soporte de un plan perfectamente estructurado y capaz de generar condiciones apropiadas para que los alimentos no falten en ningún hogar.

Tengo el honor de integrar un bloque parlamentario que tiene como tarea principal apoyar y sacar adelante las normas encaminadas a propiciar la seguridad alimentaria y los preceptos establecidos en los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Esa tarea tiene funciones claras como es presentar proyectos de Ley enfocados a los sectores más vulnerables que estén orientados a reducir al máximo los niveles de desnutrición en la población colombiana e incidir en el desarrollo de políticas relacionadas con el derecho al agua, el derecho a la alimentación y compras públicas de alimentos.

Se hace imperativo crear más y mejores canales de comercialización para los pequeños y medianos productores, para de
esa manera combatir la especulación, acabar con los monopolios de los alimentos y ofrecer mejores oportunidades de desarrollo a los sectores campesinos
y sociales del país.

Tengo el honor de integrar un bloque parlamentario que tiene como tarea principal apoyar y sacar adelante las normas encaminadas a propiciar la seguridad alimentaria y los preceptos establecidos en los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Esa tarea tiene funciones claras como es presentar proyectos de Ley enfocados a los sectores más vulnerables que estén orientados a reducir al máximo los niveles de desnutrición en la población colombiana e incidir en el desarrollo de políticas relacionadas con el derecho al agua, el derecho a la alimentación y compras públicas de alimentos. 

El hambre afecta a 39,3 millones de personas, es decir, 6,1% de la población de América Latina y el Caribe, una región que es exportadora neta de alimentos. Hay un vínculo estrecho entre desigualdad económica y social y los mayores niveles de hambre, obesidad y malnutrición en las poblaciones más vulnerables; por eso hacer parte del Frente Parlamentario, implica promover normas sobre el derecho humano a la alimentación, agricultura familiar, limpia y sostenible, compras públicas, prevención de pérdida y desperdicio de alimentos, medidas de salud pública para el control de la obesidad y otras enfermedades no transmisibles, entre otros, así como la conformación de mesas técnicas de apoyo legislativo que contribuyan a enriquecer con propuestas e ideas los mecanismos establecidos para luchar contra el hambre en la región. Este bloque parlamentario es una red plural y voluntaria que reúne a grupos de legisladores interesados en promover el derecho humano a la alimentación, combatir el hambre y promover políticas para la inclusión de la agricultura familiar campesina.

Una de las tareas en las que debemos empeñarnos como integrantes de este frente está relacionada con el ejercicio de fiscalización que ponga de presente que las políticas aprobadas y establecidas se cumplan como es debido y que los recursos que se están orientando para la seguridad alimentaria se ejecuten de la mejor manera. Otro de los ejercicios en los que deberemos avanzar es en el de la transparencia en la adjudicación de los contratos de alimentación a la población escolar. Hay que abrir el camino al desarrollo de la agricultura familiar, la campesina y comunitaria y se deben generar canales de interacción con las dependencias del Gobierno para articular y así obtener los mejores resultados. Se hace imperativo crear más y mejores canales de comercialización para los pequeños y medianos pro – ductores, para de esa manera combatir la especulación, acabar con los monopolios de los alimentos y ofrecer mejores oportunidades de desarrollo a los sectores campesinos y sociales del país.

Está claro, que, si no generan cambios en favor de los sectores más vulnerables, las posibilidades de acabar con la inequidad y la marginalidad se tornarán más lejanas. Combatir el hambre y la desnutrición hace que las sociedades puedan avanzar, se puedan construir mejores posibilidades de futuro, contribuyendo a la paz, la generación de ingresos y el trabajo digno.

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