Editorial Gobierno

El liderazgo de la mujer en Colombia

El Gobierno del Presidente Iván Duque ha enviado una señal positiva al nombrar a mujeres en el 50% de los ministerios, una decisión que además de ser inédita en el país, le da posicionamiento al género femenino y lo empodera en la lucha que ha librado por décadas para lograr la igualdad de derechos frente al hombre en los ambitos laboral, político y social. Y es que como lo dice la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), su presencia en un buen número de cargos de poder era necesaria para el pluralismo y el fortalecimiento de la democracia colombiana.

Con la paridad en puestos que tradicionalmente eran ocupados por los hombres, no solo se le ha dado la participación que se merecen las mujeres en la vida pública, sino que se les entregó un voto de confianza para que con liderazgo, organización y perseverancia, aportaran a la construcción de un mejor futuro para los colombianos. El ejemplo ha comenzado por casa, con el gran trabajo que realiza la Primera Dama de la Nación, María Juliana Ruiz, quien abandera varios proyectos en temas de cultura e innovación para poner fin al hambre, la pobreza y la violencia contra la niñez y la juventud.

Aunque la gestión realizada hasta ahora por la totalidad de las ministras ha sido importante en estos primeros meses, quisiera resaltar en particular el papel que han cumplido las responsables de las carteras del Interior, Nancy Patricia Gutiérrez, y de Minas y Energía, María Fernanda Suárez, la primera por su trabajo e interlocución permanente con el Congreso de la República para sacar adelante la agenda gubernamental, y la segunda por su empeño en lograr una transformación energética que consolide el sector.

Otra mujer que se ha destacado dentro del Gobierno es la directora del Departamento Nacional de Planeación (DNP), Gloria Alonso, quien aunque es una tecnócrata, logró hacer empatía con el Legislativo para llevar a buen puerto el Plan Nacional de Desarrollo “Pacto por Colombia, Pacto por la Equidad”, considerado la hoja de ruta del Presidente Iván Duque en estos cuatro años. Para construirlo, impulsó 72 talleres con distintos sectores sociales, políticos y económicos en todas las regiones del país, convirtiéndolo en el más participativo de la historia.

No menos importante ha sido la gestión de la bancada de mujeres en el Congreso de la República, que ha promovido iniciativas que reivindiquen la equidad de género en la política e impulsado una legislación que acabe con las brechas salariales, el maltrato y la discriminación laboral. Aunque los esfuerzos por empoderar a la mujer han sido enormes, el camino por recorrer es extenso. Pese a que se ha incrementado la representación femenina en el Senado y la Cámara de Representantes, esta se mantiene en un nivel bajo (20,8%), sin cumplir aún la cuota de género del 30% que fue establecida en el país. Ni que decir en las alcaldías y gobernaciones, donde los hombres siguen siendo mayoría, a pesar de que las mujeres han demostrado su liderazgo y gran capacidad para gobernar. Y es que tan solo el 12% ocupa cargos de elección popular en la actualidad.

Aunque se han logrado grandes avances en el posicionamiento del género femenino en los sectores público y privado, no hay que bajar la guardia en la reivindicación de los derechos de las mujeres, que hoy representan el 52% de la población colombiana.

 

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