El reto de la implementación

Columnistas Opinión

Criselda Lobo
Senadora, Partido Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común

 

Para hablar ahora de la implementación del acuerdo firmado en La Habana es relevante retroceder un poco el tiempo para hacer memoria y recordar cuando en noviembre de 2016 firmamos en el Teatro Colón el Acuerdo Final para la terminación del conflicto, que no es el acuerdo perfecto según los que lo critican y destrozan, pero sí lo mejor que le ha pasado al país desde su fundación como nación.

Poner fin a un conflicto de mas de seis décadas requirió más de cinco años de negociaciones sorteando crisis, pausas y suspensiones; con todos estos altibajos presentamos al país una herramienta para lograr cambiar esta cultura de la guerra que ha imperado en Colombia. Estamos abriendo las puertas a una democracia profunda, participativa, directa e incluyente.

A casi dos años de la firma del acuerdo, su implementación aún está en pañales, la cual según el último informe del instituto Kroc está en un 21% por ciento en su ejecución. Sobresale el atraso en puntos como el acceso a la tierra, la reforma rural y los mecanismos para la participación ciudadana.

El proceso de reincorporación está en cuidados intensivos, ha generado incertidumbre en muchos compañeros, situación a la que se suma la falta de garantías para la población, pues tenemos más de 400 líderes y defensoras de derechos humanos, defensores del medio ambiente y 75 integrantes de nuestro partido, asesinados.

No tenemos tierra para los proyectos productivos, ni tampoco el Gobierno se ha preocupado porque a los ETCR lleguen los tan nombrados proyectos para el personal.  Nuestra gente empezó a hacer autogestión de iniciativas, tenemos unas pocas con el apoyo de Naciones Unidas y la Comunidad Internacional y esto es importante y muy significativo, pero no es suficiente.


 “Somos conscientes de que nos falta muchísimo y que tendremos duras batallas con las ideas, contamos con una única arma: la palabra”.


Tras dos meses de la llegada de Iván Duque a la Presidencia, estamos esperando la continuidad de las instancias creadas para la implementación del acuerdo, la CSIVI y el CNR, que nos permita tener una interlocución con el Gobierno como firmantes y avanzar en la ejecución del acuerdo.

Con la palabra empeñada producto de lo firmado en La Habana, como bancada fariana iniciamos una batalla más de compromiso y responsabilidad con la familia colombiana. Estas curules no son nuestras, son de la gente del común, y junto con los y las congresistas demócratas y progresistas que anhelan una Colombia distinta, y con las mayorías populares, en las calles, como parte de la lucha por los cambios profundos que requiere el momento histórico, avanzaremos y lograremos los objetivos propuestos que no son otros que hacer de Colombia un país libre.

Trabajamos por una Colombia donde se respeten los DD HH, una Colombia donde la paz no nos cueste una vida más, una Colombia donde las víctimas, que son casi nueve millones, logren ser reconocidas en el marco del sistema integral de justicia, verdad, reparación y no repetición; una Colombia con plenos derechos económicos, políticos y sociales, con derecho a la tierra, derecho a la participación política con plenas garantías sin el uso de las armas, en la que se cumpla con la sustitución concertada de cultivos de uso ilícito, cerrando para siempre la amenaza de la  aspersión con glifosato.

Lo positivo de haber firmado el Acuerdo Final es que abrimos una ventana al cambio y eso lo hemos sentido, por una parte, porque logramos llegar a sectores de la sociedad y, por la otra, por la inmensa manifestación en las elecciones y en la consulta anticorrupción.

Invito a todas y todos los congresistas a apoyar la implementación, nuestro mandato como Fuerza Alternativa es continuar firmemente con el compromiso de lo acordado, y necesitaremos de la unidad entre quienes quieren una paz completa, con justicia social. Somos conscientes de que nos falta muchísimo y que tendremos duras batallas con las ideas, contamos con una única arma: la palabra.

 

 

 

 

 

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