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Por Álvaro Erazo Paz


Comienza un nuevo mandato en el que, por primera vez en la historia, Colombia tiene a una mujer como Vicepresidenta de la República. La lucha que por muchos años ha librado el género femenino por alcanzar una participación activa y representativa en los cargos de poder, no ha sido en vano. La llegada de Marta Lucía Ramírez a esa importante posición así lo demuestra.

Sin embargo, aunque se han logrado avances significativos en el reconocimiento de las capacidades, manejo responsable, transparencia, disciplina, organización, planeación y liderazgo de las mujeres colombianas en las tareas que les han sido encomendadas, tanto en el sector público como en el privado, la vicepresidenta tendrá el reto de seguir empoderando a la mujer.

Si bien, la Constitución de 1991 reconoció en sus páginas la igualdad entre hombres y mujeres, así como la necesidad de una mayor participación femenina en la administración pública, el país aún tiene el desafío de seguir creciendo en temas de inclusión. Debemos superar las dificultades que siguen existiendo en el mercado laboral para la mujer, con la certeza de que en el futuro jugará un papel preponderante en el crecimiento económico.

Coincido plenamente con quienes afirman que hay que seguir estimulando una fuerza laboral diversa, pero ante todo aprovechar las potencialidades de la mujer, que sigue experimentado limitaciones en igualdad de oportunidades y condiciones para el ejercicio de su actividad profesional. En esta edición hemos escogido más de una veintena de ellas porque se han destacado por su liderazgo y compromiso con Colombia, pero estamos convencidos de que la lista de mujeres talentosas es interminable. Es por ello que se plantea la necesidad de acciones incluyentes para seguir empoderándolas, tarea en la que la Vicepresidenta de la República no puede estar ausente.

Aunque se ha dado un paso importante para la representación femenina en los espacios de poder, es indispensable emprender programas que les permitan ejercer su rol profesional en concordancia con su misión de jefe de hogar, así como garantizarles un entorno laboral en el que puedan desarrollar lo mejor de su talento y creatividad.

Muchos se preguntan ¿por qué existiendo más mujeres que hombres en Colombia, la participación en cargos públicos se mantiene desigual? Según el más reciente informe del Departamento Administrativo de la Función Pública, el país ha cumplido a cabalidad con la Ley de Cuotas que estipula que al menos haya un aporte femenino de 30 por ciento en las entidades estatales, con el fin de garantizar una mejor redistribución del poder. El estudio señala que en 2017 se reportó una participación de 41 por ciento de la mujer, lo que representa un aumento con respecto a 2016.

Sin embargo, la cifra sigue siendo muy baja, si se tiene en cuenta la inmensa labor que cumple este sector de la población en la construcción de una mejor nación.

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