ES MÁS DIFÍCIL SER CHOCOANO

Por, representante Inti Asprilla

Partido Alianza Verde
Inti Asprilla

La marginación, la pobreza y la desigualdad que se vive en el Chocó tienen su origen en el racismo operante dentro del país. Según el Plan Integral de Largo Plazo, el departamento está atrasado 15 años con respecto al promedio nacional; el analfabetismo alcanza el 18.8% -frente al 7.2% en promedio a nivel nacional- y el 47% de la población no tiene ninguna clase de cobertura en seguridad social. A pesar de que los datos son alarmantes, pareciera que a la clase dirigente de este país poco le importa lo que sucede en aquel rincón olvidado.

Recuerdo que mi abuelo me decía que era más difícil ser chocoano, y cómo no creerle si las cifras hablan por sí solas. Mi padre, Guillermo Asprilla, en una entrevista que le concedió a Ricardo Ospina para El Espectador, contó su experiencia cuando visitó Andagoya, de la mano de mi abuelo, por primera vez. La miseria y la desigualdad lo marcaron de por vida, pues de un lado estaban los negros obreros que vivían entre el barro y por el otro los funcionarios de la Chocó Pacífico. Esas experiencias me recuerdan constantemente mis raíces y hacen que me sea imposible ser indiferente ante la situación que hoy se vive en Belén de Bajirá.

La disputa por este pequeño municipio de calles sin pavimentar y carente de acueducto representa un punto de gran riqueza natural, como lo es todo el Pacífico colombiano. Pero el enfrentamiento entre antioqueños y chocoanos no comenzó hace unos meses, sino que el Chocó ha llevado a cabo una lucha de más de doscientos años para constituirse como departamento. La política expansionista de Antioquia se viene desarrollando desde 1784 –según publicó José E. Mosquera en un artículo para El Tiempo-, cuando el visitador Juan Antonio Mon y Velarde propuso que Antioquia tuviera una salida al mar, aunque esta iniciativa fracasó a principios del siglo

XIX. Después de la Guerra de los Mil Días, Antioquia empezó a reclamar el municipio de Riosucio como suyo, sin embargo, los chocoanos emprendieron una batalla para que se conservara la autonomía regional, lo que significa, de igual manera, la conservación de los recursos naturales y agrícolas de la zona. Finalmente, el Chocó surgió como departamento con la aprobación de la ley 13 del 3 de noviembre de 1947. Fue, precisamente, durante el gobierno de Mariano Ospina Pérez que se dio esta departamentalización y Belén de Bajirá quedó dentro del territorio chocoano, aunque Antioquia logró quedarse con tres territorios del departamento: Urabá, Arquia y Ocaido.

El deslinde entre Chocó y Antioquia tiene un contexto histórico importante que hay que tener en cuenta. La estigmatización del departamento, al asociarse la pobreza como única consecuencia de la corrupción, debe desmontarse para emprender reformas estructurales en el departamento que reviertan la situación social tan deplorable. A la población chocoana se le ha mantenido al margen del proceso político y de desarrollo del país y el Estado debe garantizarle los derechos constitucionales –salud, educación, solo para recordar los datos del Plan Integral a Largo Plazo- que les han sido negados. Por un lado, Antioquia, históricamente, ha representado uno de los centros políticos más importantes, mientras que el Chocó ha permanecido en la periferia, lo que significa que a sus pobladores se les ha negado la posibilidad de tomar sus propias decisiones y se les ha imposibilitado su accionar político. Así, no basta con reclamar en el ámbito público un territorio en nombre del desarrollo cuando los intereses económicos privados están de por medio.

Todo lo contrario a la posición de los antioqueños, Belén de Bajirá es chocoano.

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