Un control fiscal con participación de la gente

A través de las Contralorías Escolares, Patricia Bonilla Sandoval, Contralora General de Medellín, contribuye a formar personas con valores.

Patricia Bonilla Sandoval es una abogada de la Universidad de Medellín, especialista en Derecho Administrativo, con cursos de postgrado en Derecho, Política y Criminología en España, fue elegida en 2016 como la contralora de la capital antioqueña. Se desempeñó como secretaria de despacho de Evaluación y Control del Municipio de Medellín (encargada), directora técnica de la Secretaría de Evaluación y Control del Municipio (comisión de servicio) y profesional especializada del Concejo en la Comisión de Presupuesto desde 1990. En su actual cargo ha defendido el ejercicio de control social como complemento del control fiscal.

Luis Carlos Bonilla y Omaira Sandoval son dos caucanos que, por trabajo, formaron su familia en distintos municipios del país. Dos de sus hijos son caleños y Patricia nació en Bogotá. “Mi papá se desempeñaba en comercio exterior, lo trasladaban a diferentes municipios del territorio nacional, por eso mis hermanitos y yo, nunca tuvimos unos amigos estables; cada vez que teníamos unos en determinada ciudad, arrancábamos para la otra”, recuerda con nostalgia la hoy Contralora general de Medellín.

La elección de esta paisa por adopción, en el Concejo de Medellín, estuvo cargada de los más honrosos adjetivos: dedicada, perseverante, esforzada, tenaz, leal, estudiosa, honesta, tierna y transparente. Mismos adjetivos que emplean los más de 300 servidores que la acompañan. Y es Patricia Bonilla es la segunda contralora de Medellín, en 69 años de existencia del ente de control fiscal territorial.

La Contralora Patricia Bonilla dialoga con el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez.

Durante sus más de 26 años de experiencia en el sector público estuvo al frente de proyectos de acuerdo relacionados con temas financieros, de presupuesto, de hacienda pública y los tributarios. Por ello dirigir el organismo encargado de ejercer vigilancia a la gestión fiscal de la administración y de los particulares o entidades que manejen fondos o bienes del Estado, es una tarea a la que ha sabido responder acertadamente. “En el Concejo pude conocer la ciudad, sus problemas, sus gentes, sus dirigentes y llegué aquí a mirarla desde otro punto de vista”, afirma la contralora y destaca que “ejercer este cargo es apoyar a la comunidad, optimizando los recursos públicos para que cada una de las entidades auditadas presten un mejor servicio a los medellinenses. Si se logran recuperar recursos y darles una buena destinación, el ciudadano va a ser beneficiado”.

Quienes la conocen la destacan por su carisma y don de gentes. Es sensible ante el otro, conversadora, amigable y  comprometida por el desarrollo y progreso de nuestra ciudad.

Un control fiscal de la mano con la gente

La política de gestión durante la administración de Patricia Bonilla Sandoval se basa en ejercer un control fiscal con la participación activa de la ciudadanía. Desde el 2016 la Contralora General de Medellín asumió dos grandes retos: lograr que el control fiscal genere valor a las entidades auditadas y proyectar la imagen y funciones de la entidad hacia el conocimiento de los ciudadanos, con el fin de que puedan tener confianza en la inversión de los recursos públicos y participen en la supervisión fiscal y en las inversiones que se realicen en sus barrios, comunas y corregimientos como veedores ciudadanos.

Y una manera de hacerlo es a través de “Contralorías Escolares” un proyecto que toca el corazón de la señora contralora porque afirma que con él se “está ayudando a formar personas con valores, compromiso y voluntad para que nuestros niños y jóvenes den ejemplo en todos los escenarios en donde tienen incidencia” y de esta manera la Contraloría General de Medellín contribuye a crear conciencia, frente a los principios de responsabilidad, legalidad y transparencia por la adecuada planificación y uso de los recursos públicos y el medio ambiente.

Hoy, a puertas de finalizar su administración, es posible afirmar que logró sus grandes propósitos.

Su tarea estuvo focalizada en humanizar la Contraloría General de Medellín y ejercer un control fiscal con la participación ciudadana.
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