Este año Bogotá elige alcalde

Columnistas Opinión

Por: Germán Navas Talero

Representante a la Cámara por Bogotá D.C. Polo Democrático Alternativo

No alcanzo a pisar la calle un almacén, un restaurante, o cualquier otro sitio público cuando alguien ya me está buscando la charla, generalmente, para quejarse de lo que le está ocurriendo a Bogotá. – “¡Una desgracia!”. Concluimos siempre.

Desde antes de su implementación y a pesar de que muchos me dijeron que fantaseaba más que mi hermano Mauricio –el libretista de televisión-, me atreví a vaticinar que TransMilenio colapsaría en menos de 10 años. Este fin de semana, uno de esos paquidérmicos entes de control dijo efectivamente que ese sistema está al borde de la quiebra. “A punto de colapsar”, se afirmó más exactamente.

Ningún bogotano cuerdo aceptará que el “colapso” es asunto reciente. TransMilenio está colapsado desde hace varios años y eso lo puede afirmar y comprobar cualquiera de los pasajeros que a diario padecen el Sistema.

Decir que TransMilenio es indigno o compararlo con latas de sardinas en un cliché que ya a nadie asombra. Lo más reciente es que, es tantísimo el desorden de aquel sistemita, que allí se transportan hasta neveras, se hacen trasteos, los buses son usados como baños públicos o cocinas y de la inseguridad es mejor no hablar.

Pero hay peores cosas. Un reciente estudio adelantado por la Universidad Nacional sostiene que embutirse en esos buses pegados equivale a fumarse diez cigarrillos al día. Como exfumador sé de las secuelas de aquel vicio, pero también sé qué es disfrutarse un cigarrillo. Por supuesto estoy convencido de que ninguno de esos pasajeros se goza ese tipo de contaminación que termina afectando irremediablemente a sus pulmones.

Pero para el señor Peñalosa ese es “el mejor sistema de transporte del mundo”. Y les metió el cuentico de que muchas ciudades ya lo estaban “copiando”. ¿Copiando? Tuve el placer de ver su desmonte en Nueva Delhi. ¡Y en Chile ya están haciendo lo mismo!

Después de otra nefasta Administración de Enrique Peñalosa…¿Nos queda alguna mínima enseñanza a los bogotanos?

Por desgracia para la ciudad, aún hacen falta alrededor de nueve largos meses para soportar las ideotas de don Enrique. ¿Logrará arrasar la carrera séptima? ¿Dejará algún arbolito en pie? ¿Devastará el embalse de San Rafael?

 

Hoy, muchos de sus férreos defensores, amigos y beneficiarios, lanzan, a través de las redes sociales, críticas oportunistas sobre su pésima gestión, creyendo que los bogotanos no los recuerdan haciéndole campaña.

Pero Bogotá no es la misma de hace cuatro años. La tala indiscriminada de árboles, la compra de buses contaminantes, la persecución a los vendedores ambulantes, la crisis en la recolección de basuras, el abandono en cuestiones de Salud, entre otros múltiples males, han dejado huella en los bogotanos, lo que muy seguramente redundará al momento de elegir a su nuevo mandatario.

Y es que la ciudad no aguanta más Peñalosas. Los bogotanos queremos a alguien que se interese por el medio ambiente, que nos garantice que no va a derrochar más en buses contaminantes, alguien que se comprometa con un sistema de transporte. ¡Alguien decente!

Bogotá no necesita otro “gerente”, necesita a un alcalde honrado. El poder nuevamente lo tienen los ciudadanos. Amanecerá y veremos.

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