Yenny Alexandra Trujillo Alzate.-100
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La segunda oportunidad que le dio la vida, tras recuperarse del Covid-19, un virus que ha dejado un alto número de muertos y contagiados en el mundo, llevó a Yenny Alexandra Trujillo Alzate a una reflexión profunda sobre cómo enfrentar momentos difíciles con paciencia, disciplina y responsabilidad, sin dejar de pensar en cómo ayudar a los demás. La lucha que libró contra la enfermedad, ratificó una vez más su entereza para alcanzar sus metas y sueños en lo personal y profesional. Ahora más que nunca está convencida de su inclinación por el servicio social, que fortalecerá aún más en el trabajo que desde la Secretaría de Salud del Quindío realiza para proteger del contagio a la población.

El atender las indicaciones clínicas con obediencia, le permitieron a la funcionaria salir avante de la situación, que lamentablemente hoy viven en los hospitales o sus casas muchos de sus compatriotas que han sido infectados por el Covid-19. Pese a los cuidados especiales que debió seguir durante la fase de recuperación, Yenny Alexandra Trujillo siguió trabajando desde su habitación con el mismo entusiasmo de siempre en el diseño de estrategias que le permitieran al departamento enfrentar con rapidez y eficiencia la emergencia sanitaria actual. Una experiencia, sin duda trascendental, que marcará su vida y la de quienes la acompañaron de cerca en su proceso de retorno a la actividad normal.  

Tras haber acudido a un encuentro con el Presidente y mandatarios locales en Bogotá, la funcionaria debió someterse a una prueba obligatoria, luego que se confirmara que el alcalde de Popayán, Juan Carlos López, quien estuvo en Europa días antes, había arrojado positivo de coronavirus en el examen que les fue practicado a los asistentes. Aunque el diagnóstico de que era portadora del germen infeccioso la tomó por sorpresa, con disciplina acató entonces una a una las recomendaciones médicas para no contagiar a nadie de su círculo más cercano. Reconoce que el aislamiento social no fue fácil, porque “estar encerrado no es sencillo”, pero que el apoyo tanto familiar como institucional fue clave para que su estado de ánimo no decayera en ese momento. El riesgo que corre a diario de ser contagiada de nuevo por el virus debido a las funciones que ejerce como secretaria de Salud y la gran responsabilidad que tiene con el departamento, la impulsaron aún más a seguir trabajando por el bienestar y la protección de la comunidad. A pesar de su incapacidad médica, decidió seguir en sus labores y maximizar el esfuerzo para que las acciones que se emprendieron desde la Gobernación del Quindío impactaran de manera positiva en la vida de miles de personas en la región. “Con este episodio me di cuenta de la fra gilidad de la vida y de que la salud no se compra con nada” confiesa Yenny Alexandra Trujillo, quien asegura que el respaldo de amigos, familiares y de hasta el mismo gobernador Roberto Jaramillo, fue fundamental para mantenerse en pie hasta que el resultado de la siguiente prueba a la que fue sometida diera negativo.

A pesar de los esfuerzos y la gran gestión que se ha hecho para fortalecer el sistema de salud de la región, la también exalcaldesa de Calarcá admite que “no existe capacidad hospitalaria que pueda atender al mismo tiempo a un departamento entero”, razón por la cual hizo un llamado a la población para que tome las medidas de autocuidado necesarias con el fin de evitar el contagio. “El uso de tapabocas, alcohol y gel antibacterial, así como el frecuente lavado de manos con agua y jabón, al igual que el aislamiento social, son las herramientas con las que contamos para proteger no solo nuestra vida, sino la de la comunidad y la familia”. Son normas que dependen de cada persona para no poner en riesgo la salud de los demás. “Esto no es un juego y requiere de un proceso de sensibilización, hay que ser conscientes de que las decisiones que tomamos pueden afectar la vida de otros, seamos constructivos, ya que por ahora y mientras no exista vacuna el trabajo en equipo es la única salida”.

Teniendo en cuenta el momento coyuntural por el que atraviesa el país, el sector salud ha recibido una parte importante del presupuesto. Es así como se dispusieron 800 millones de pesos para el fortalecimiento de la red hospitalaria pública y se dotó al personal médico con equipos de bioseguridad, gracias a un trabajo coordinado entre la Gobernación y el Ministerio de Salud. “Debemos cuidar a los que nos cuidan y no poner en riesgo sus vidas o las de sus familiares”, afirma la funcionaria. A esta campaña se han sumado empresas privadas y licoreras, con el objetivo de garantizar el bienestar de los profesionales de la salud en el departamento. Por otra parte y con recursos provenientes de las regalías regionales, se adelanta el proyecto del Hospital San Juan de Dios para mejorar la atención a los usuarios. También se harán adecuaciones a los hospitales La Misericordia de Calarcá, San Vicente De Paul en Circasia y Red Salud, con regalías departamentales. “Juntos suman una inversión de aproximadamente 13 mil millones de pesos”. Además se gestionó con el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación el mejoramiento de dos laboratorios para hacer las pruebas de PCR; el de la Universidad del Quindío y el laboratorio de salud pública, cuya inversión suma los 4 mil millones de pesos. La idea es que no solo presten un servicio para diagnóstico de Covid-19, sino que se puedan adelantar investigaciones alusivas a esta enfermedad y otras patologías.

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