La apuesta por la educación de Peñalosa

Desde que Enrique Peñalosa fue alcalde de Bogotá hace más de 19 años, la construcción y adecuación de colegios fue siempre una línea rectora en su agenda programática. A un año de terminar su mandato como Alcalde Mayor, su administración ha invertido en este frente 1.1 billones de pesos (de una inversión total para educación de 15 billones en el cuatrienio), y al finalizar el 2019 dejará inauguradas 40 instituciones educativas, cumpliendo así con el objetivo trazado.

Uno de los problemas más apremiantes que tenía antes la ciudad, radicaba en el déficit de infraestructura educativa, lo que a su vez afectaba de manera directa la cobertura, así como los niveles de deserción escolar, los estándares de calidad de la enseñanza y el derecho fundamental a la infancia y a la juventud. Entre 2015 y 2016 hubo dos estudios que pusieron de manifiesto esta dificultad y por ello la educación en su globalidad, y específicamente la generación y restauración de los colegios del Distrito, fue una necesidad que el gobierno de Enrique Peñalosa atendió desde que empezó su gestión, hace tres años.

En el primer informe que elaboró en el 2015 el Ministerio de Educación Nacional, se estableció en sus páginas que la capital del país, además de ser una de las ciudades con mayor necesidad de mejorar y de ampliar su infraestructura educativa, requería de 9.000 aulas escolares adicionales a las existentes para poder implementar la jornada única en todos los colegios de Bogotá.

El segundo de ellos lo hizo la Secretaría de Educación del Distrito en el 2016 y de acuerdo con dicho estudio, en aquel momento se necesitaba 39.138 cupos en 13 localidades, siendo Kennedy, Bosa, Suba, Ciudad Bolívar y Engativá, las zonas con el mayor déficit debido a que allí se concentra el 60% de la población total de la ciudad.

Para hacerle frente al problema de falta de infraestructura, la alcaldía puso en marcha hace tres años la Gran revolución educativa de Bogotá, que contemplaba la construcción y rehabilitación de 62 colegios, y la intervención de 300 sedes académicas (relativas a dotaciones y adecuaciones de cubiertas, baños, salones y espacios deportivos) que han optimizado las condiciones de calidad y de dignidad de los estudiantes.

Un balance prometedor

La mayoría de colegios han sido construidos en las zonas de la ciudad que más demandaban infraestructura educativa.

Hoy, a once meses de concluir el mandato, el balance de la Alcaldía Mayor es prometedor. Con la entrega de 19 edificaciones nuevas al finalizar este 2019 (el presupuesto es de 20 pero a finales de enero la alcaldía ya entregó el primer colegio de este año), la administración habrá entregado un total de 40 colegios, a lo cual se agregan 308

adecuaciones específicas, superando así la meta establecida para el cuatrienio de 300 arreglos.

En las sumas y restas han quedado por fuera 22 colegios restantes que hacen falta de la meta total, y de ellos 18 en lote nuevo, 4 en lote existente, se dejarán con importantes avances de obra para ser entregados en el primer semestre de 2020.

Con el 45% de los impuestos de los ciudadanos destinados a esta línea de acción, la inversión en infraestructura educativa es superior a la de todas las ciudades del país, con lo que este sector está aportando cerca de un punto del Producto Interno Bruto (PIB) de la urbe, relativo al 0,7%. Al finalizar el 2018 el Distrito le entregó a Bogotá 20 colegios terminados, de los cuales 15 se construyeron en lotes existentes y los otros cinco se levantaron de la nada. Esa veintena de instituciones académicas les ha permitido a 26.228 niños y adolescentes acceder a la educación (9.780 en jornada única y otros 16.448 en doble jornada).

Ambientes de Aprendizaje

De acuerdo con el Alcalde Mayor de Bogotá, el programa de infraestructura se elaboró en el marco de Ambientes de Aprendizaje para la Vida, estrategia contemplada en el Plan de Desarrollo “Bogotá Mejor para Todos 2016-2010”. Las obras físicas son apenas un componente de este proyecto que está dirigido a fomentar la preparación de los niños y adolescentes de la capital. “A través de esta iniciativa, la administración busca construir, adecuar, dotar y mejorar los ambientes educativos para los estudiantes de la ciudad, de tal manera que sean espacios dignos y propicios para lograr aprendizajes de calidad y experiencias pedagógicas para la vida”, dijo el mandatario el día que le dio luz verde a esta ola de construcciones.

La inyección de recursos en infraestructura educativa debe ser vista como una inversión social, donde la entrega de colegios ha tenido un impacto de transformación positiva en comunidades vulnerables que llevaban años esperando por un cambio social.

Más de 25.000 niños se han beneficiado de las nuevas edificaciones educativas, así como de sus mejoras.
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