Actualidad Bogotá D.C. Transporte

El pasado 6 de junio, el interventor de la empresa Integral S.A. dio su aprobación a todos los estudios que requiere la construcción de la troncal de Transmilenio por la carrera séptima. Este anuncio abrió las puertas para que el Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) inicie el proceso de licitación desde el mes de agosto, pese a las voces que se oponen a que se lleve a cabo el polémico proyecto en una de las calles más emblemáticas de la ciudad.

Desde que la administración distrital anunció la construcción de una troncal de Transmilenio por la carrera séptima, ha crecido la oposición de sectores políticos y sociales a la obra. Si bien, el alcalde Enrique Peñalosa no ha contado con el suficiente apoyo ciudadano a su gestión, la propuesta de extender el sistema masivo de transporte a ese corredor de la ciudad ha golpeado aún más su popularidad.

La troncal de Transmilenio por la carrera séptima será construida pese a la oposición de sectores políticos y sociales de la ciudad.

La famosa “séptima” es reconocida como un corredor estratégico para la movilidad y el desarrollo urbanístico de la capital. Su historia vive en el corazón de los hogares que circundan la importante arteria bogotana, sus edificaciones se consideran un patrimonio de la ciudad y su actividad comercial permanente se convierte en un elemento esencial para el crecimiento de la urbe. Las ventajas que ofrece el emblemático sector se ven amenazadas, según sus opositores, por el impacto negativo que tendría el proyecto en el medio ambiente, la seguridad y la limpieza a lo largo de su recorrido. Los residentes temen que la “séptima” se convierta en otra avenida Caracas, afectada por problemas de inseguridad, congestión vehicular y desvalorización de los predios.

“Vemos que esto ya es una realidad. Pese al clamor de la ciudadanía y de los sectores que se oponen, este proyecto será impuesto por la administración, que con su visión cortoplacista nos dejará con obras y buses que no garantizan un avance en el tema de movilidad, sino que por el contrario contribuirán a incrementar los niveles de inseguridad, contaminación e insatisfacción de los bogotanos”, afirma el concejal Jorge Durán Silva.

El proyecto se presentó como una respuesta a los ciudadanos que demoran alrededor de dos horas por trayecto en ir de sus hogares a sus sitios de trabajo, y todo gracias al caótico tráfico capitalino. Esta situación exigía intervenciones gubernamentales, pero la solución ha resultado más controversial de lo que se esperaba. El tramo comenzaría en la calle 33 y finalizaría en la calle 200, por lo que se tendrían que tumbar más de 330 edificaciones y talarse alrededor de 773 árboles. Pese a todo ello, el Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) espera que antes de finalizar el año se dé inicio a las obras.

Un estudio de movilidad del Banco Mundial, la Universidad de los Andes y Findeter  asegura que “las áreas a lo largo de las líneas de Transmilenio en la avenida Caracas fueron construidas sin consideración de la fachada urbana. Los puentes elevados que conectan los andenes con las entradas del sistema masivo de transporte son visualmente poco atractivos, generan fuerte ruido y crean rutas ineficientes y enrevesadas”. Según la investigación, su diseño “se enfocó en la movilidad, ignorando los objetivos más amplios de desarrollo urbano y mejora de los entornos existentes” en la zona.

La carrera séptima podría correr la misma suerte de arterias como la Avenida Jiménez, Toberín, Portal Norte y, por supuesto, la famosa Caracas. La calle de la que hoy disfrutan los bogotanos puede sufrir un retroceso en los próximos años y dejar de ser ese punto estratégico para el desarrollo y desembotellamiento de la ciudad.

La carrera séptima podría sufrir un retroceso en los próximos años con la construcción de la troncal de Transmilenio, según expertos.
Comparte este contenido en tus redes sociales
  • 5
  •  
  •  
  •  
  •  
    5
    Shares