LA SOCIEDAD PIDE A GRITOS UNA REFORMA A LA JUSTICIA

Por, representante a la Cámara Antonio Restrepo

Antonio Restrepo

La violencia contra los niños, las mujeres, los animales y los últimos hechos de corrupción que salen a luz pública no son más que la punta del iceberg de la problemática social y de justicia que vive el país.

Es triste ver cómo hemos perdido la capacidad de sorprendernos por los estragos que deja la violencia y la corrupción, que ya escala en los peldaños más altos en los últimos días; ya hace parte de la cotidianidad de los colombianos, ver que se atenta contra la vida, contra el bien común y que no pasa nada.

Ya ni las denuncias formales, como tampoco los videos en flagrancia y las publicaciones en redes sociales sirven como prueba ante las autoridades de justicia porque ya se volvió costumbre de los jueces repetir aquella frase que nos llena de impotencia y la más profunda frustración: “no representa un peligro para la sociedad”. Ya es tanta la costumbre a ello, que se nos hace normal hacer justicia con nuestra propia mano.

La pérdida de vidas humanas por el robo de un celular, de una bicicleta, por riñas y por la intolerancia no es más que un pedido a gritos de una Reforma a la Justicia, ¡urgente! Es inadmisible que pase un día más sin que se de un castigo ejemplar a todo aquel que atente contra nuestros niños, no solo me refiero al maltrato. Hablo más bien de los casos de abuso sexual y muerte violenta en los niños, en los que no basta con la presión mediática y siguen en la impunidad; imaginemos los casos de los que no tienen voz y se quedan en el más remoto olvido.

Es necesario recordar que existen muchos padres como los de Yuliana Andrea Samboní, la niña que fue violada y asesinada de la manera más atroz por un reconocido arquitecto, que necesitan justicia y reparación; sin olvidar la carita dulce del pequeño Miguel de Medellín, que con sólo dos años fue abusado sexualmente y maltratado por su padrastro con el consentimiento de su propia madre. ¿Qué nos está pasando?, ¿dónde están los valores y el respeto por la vida?, ¿cómo le enseñamos a nuestros hijos que todo acto tiene consecuencias si vemos que los administradores de justicia demuestran todo los contrario?

Las actuales muertes de nuestros niños y jóvenes sin justicia sólo nos dejan ver la punta de un iceberg de una decadencia social que se puede corregir con la ayuda de las madres, de unos hogares sólidos, de los colegios con un programa académico que forme buenos seres humanos desde la primaria, de las universidades y por supuesto de las autoridades de justica para cultivar valores, respeto por la vida y una mayor vigilancia a la educación de los más pequeños, quienes serán la sociedad del futuro.

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