La vicepresidenta que necesita el país

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Un verdadero fenómeno político, sin antecedentes en más de 200 años de vida republicana, ha resultado el nombramiento de las fórmulas vicepresidenciales de varios aspirantes a ocupar el cargo más importante del país en el periodo 2018-2020. Marta Lucía Ramírez, Claudia López, Ángela María Robledo y Clara López, coequiperas de Iván Duque, Sergio Fajardo, Gustavo Petro y Humberto de la Calle, respectivamente, integran la lista de mujeres opcionadas a llegar a la Vicepresidencia el próximo 7 de agosto.

Nunca antes en la historia del país, que se reconoce a sí mismo como uno de los más democráticos en América Latina, ha existido una probabilidad tan alta de tener a una mujer en la fórmula de Gobierno. Sumándole las candidaturas presidenciales de Viviane Morales y Piedad Córdoba, el tarjetón que recibirán los colombianos este 27 de mayo tendrá en seis de las ocho duplas a una mujer, lo que se ha percibido como una señal de las transformaciones que viene experimentando Colombia en materia de género y, con estas, la promesa de una repartición más equitativa del poder en el futuro.

Si bien, la Constitución del 91 reconoció la igualdad entre hombres y mujeres, así como la necesidad de una mayor participación femenina en la administración pública, el país aún tiene el reto de seguir creciendo en temas de inclusión. Han pasado 60 años desde que Esmeralda Arboleda fue elegida como la primera senadora de la República y es evidente que, pese a los grandes avances de la segunda mitad del siglo XX y el comienzo del XXI, Colombia aún está lejos de otros países de la región en este aspecto.

En América Latina han sido 10 las mujeres que, en contextos muy particulares en sus países de origen, han gobernado en calidad de jefas de Estado. La primera de ellas fue Isabel Martínez de Perón, que, tras dos años de ejercer la Presidencia de Argentina, fue derrocada por la Junta Militar en 1976. Solo 31 años después, con una de las votaciones más altas desde el retorno de la democracia, una mujer volvería a la Casa Rosada, luego de que Cristina Fernández de Kirchner ganara las elecciones en 2007. Por los mismos años, en Chile, Michelle Bachelet ostentó la primera magistratura del país austral y fue elegida para un segundo periodo en 2014, mientras que, en Brasil, Dilma Rousseff llegaría al poder en 2011. Sumando a Laura Chinchilla, en Costa Rica, el periodo 2010-2014 tuvo a cuatro mandatarias en el poder de manera simultánea, un verdadero hito histórico para América Latina. En el pasado ya habían sido Presidentas Lidia Gueiler Tejada, en Bolivia; Janet Rosemberg Jagan, en Guyana; Violeta Chamarro, en Nicaragua; Mireya Elisa Moscoso, en Panamá, y Rosalía Arteaga, en Ecuador.

La primera candidata presidencial en la historia de Colombia fue María Eugenia Rojas, conocida como “La Capitana”, quien, con el aval de la Alianza Nacional Popular (Anapo), obtuvo 490 mil votos en las elecciones de 1974. Fue hasta 1986 que otra mujer participaría en unos comicios, pues la polémica mentalista Regina Betancourt aspiró a la jefatura de Estado, consiguiendo 46 mil votos en las urnas. En 1990 se sumaría la líder Cristina Claudia Rodríguez, que obtuvo 33 mil votos, y en 1994 lo haría la escritora Gloria Gaitán, que logró 17 mil. Cuatro años después, en 1998, Noemí Sanín se convirtió en la primera candidata con verdaderas aspiraciones de llegar a la Casa de Nariño, pues se ubicó en el tercer lugar de la contienda con más de 2 millones 800 mil sufragios. Para 2002, perdería gran parte del respaldo que tuvo en esas elecciones, y en ese mismo año la senadora del Partido Verde Oxígeno, Ingrid Betancourt, no pudo participar pues fue secuestrada por las FARC en 2001. Finalmente, en 2014, las hoy candidatas vicepresidenciales, Marta Lucía Ramírez y Clara López Obregón, obtuvieron importantes votaciones que las perfilaron para ser protagonistas en las elecciones de 2018, pues entre las dos sumaron una cifra cercana a los cuatro millones de votos.

Según el más reciente informe sobre participación de la mujer en los cargos de los niveles decisorios del Estado, divulgado por el Departamento Administrativo de la Función Pública, el país ha cumplido a cabalidad con la Ley 581 del 2000 o Ley de Cuotas que estipula que al menos haya un aporte femenino del 30% en las entidades estatales, con el fin de garantizar una mejor redistribución del poder en el país. De acuerdo con el estudio, en el 2017 se reportó una participación del 41% de la mujer, lo que representa un aumento con respecto al 2016.

Sin embargo, es evidente que el país tiene un enorme reto en el futuro, pues, aunque haya un cumplimiento de la legislación en cuanto a la inclusión femenina, parece lejos el día en que los destinos de Colombia estén regidos por una mujer. No debe perderse de vista que solo ha existido una ministra de Defensa, una fiscal general y una contralora. Ojalá, en el futuro próximo, llegue la vicepresidenta que necesita la nación.

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