Las Mujeres Y Su Participación En Política

Nora García Senadora por el Partido Conservador

El discurso de igualdad de género y empoderamiento de la mujer ha tomado fuerza en la agenda pública nacional e internacional en los últimos años. Este se ha traducido en iniciativas que exigen a las democracias modernas garantizar las mismas oportunidades tanto a hombres como mujeres, aunado a la eliminación de todas las formas de discriminación de género, cuyos contextos socioculturales cultivan y condicionan prácticas que conducen a escenarios y roles estrictamente basados en lo mismo. Contextos que en la historia han impedido el papel de la mujer en la toma de decisiones, la entrada tardía en el lente político, así como la conquista de sus derechos, limitando su desarrollo como agentesactivos en la democracia.

La actividad política de las mujeres en nuestro país comenzó su recorrido oficialmente desde que adquieren el derecho al voto en 1957. Posteriormente, en la Constitución de 1991 se estableció la igualdad de derechos y oportunidades entre hombres y mujeres en Colombia. 

Desde 1958 hasta la actualidad solo se ha dado un aumento de 17% de mujeres electas en el Congreso de la República, de acuerdo con cifras de la Organización de Naciones Unidas (ONU). Este panorama no varía en las gobernaciones, cuya presencia de mujeres es 15,6%, mientras que para las alcaldías resulta más desalentador con solo un porcentaje del 12%. Esta misma situación se presenta en las asambleas y concejos, donde la participación femenina en la actualidad es inferior a 20%. 

En materia legislativa, se ha impulsado la representación en política de las mujeres a través de la ley de cuotas en el año 2000. Para 2011, se establece una cuota mínima de 30% de mujeres en la lista de candidatos de los partidos políticos a corporaciones públicas, que sin embargo, sigue siendo baja. 

A pesar de estos logros, las cifras revelan que el avance para cerrar la brecha de representación y participación política entre hombres y mujeres ha sido lento y poco progresivo. Este proceso requiere que se consolide el esfuerzo desde todo ámbito estatal y se haga presencia desde la educación infantil, de esta manera será más fácil derrumbar las barreras que alimentan la desigualdad de género en el país.

Superando las barreras de género

La Comisión Legal para la Equidad de la Mujer es un paso más para lograr ampliar la participación del género en la política y el Congreso.

La creación de la Comisión Legal para la Equidad de la Mujer es un gran ejemplo de cómo desde el Congreso intentamos hacer visible que las mujeres participen en política. Esta Comisión está integrada por congresistas de diferentes partidos políticos, los cuales nos unimos con el objetivo de debatir, proponer y funcionar como veedores de los derechos de las mujeres ante las ramas del poder público. Resulta interesante cómo durante las sesiones se disipan las diferentes ideologías políticas y se evidencia el interés de representar y garantizar el empoderamiento femenino. Al final, ¿Quién puede representar y comprender mejor los desafíos e intereses de las mujeres que nosotras mismas? 

Su defensa de la mujer desde el Congreso

Es importante atraer más a las mujeres para que participen en la política, por ello hay que derribar las barreras estructurales y culturales.

Siempre he sido consciente de lo importante que es trabajar por la mujer. En Córdoba he dedicado parte de mi vida a esta labor y durante mi carrera como representante y posteriormente como senadora he sido abanderada de estos desafíos. Es así como fui autora de la Ley de Mujer Rural, coautora de la Ley que tipifica penalmente el feminicidio e impulsé la cartilla “derecho a tus derechos” que busca difundir y apropiar entre los ciudadanos los derechos de la mujer en todos los contextos. Asimismo, en conjunto con otras compañeras congresistas hemos propuesto modificaciones a leyes para incluir el enfoque de género. 

No podemos negar, que hoy en día la política es un espacio más democrático para la participación femenina, sin embargo pocas mujeres se inscriben para ocupar cargos públicos de elección popular. A pesar de esta subrepresentación, creo firmemente que nuestra presencia en el Congreso sirve como motivación a las generaciones venideras y a las futuras aspirantes para que ayuden a construir un debate político diverso, incluyente y que robustezca la democracia colombiana. No podemos olvidar que nuestro papel dentro de los partidos políticos es crucial para respaldar y alentar esta participación.

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