LISTAS “CREMALLERA”, FUNDAMENTAL PARA LA MUJER, Y LA IMPLEMENTACIÓN DE ACUERDOS EN EL POSCONFLICTO

Por, Hernán Sinisterra Valencia , representante a la Cámara.

Hernán Sinisterra Valencia

El reconocimiento de los derechos civiles y políticos de la mujer, como también la falta de seguridad a la que están siendo sometidos algunos colombianos, es lo que me lleva a analizar Los Acuerdos de Paz, que sin duda tienen unos puntos controvertidos por la sociedad, como lo concerniente a la participación política de miembros de las FARC-EP; sin embargo, considero que es la herramienta a implementarse para la construcción y consolidación de una paz estable. Durante el conflicto armado fueron muchas las víctimas y los largos años de combate y hostilidad tanto por parte del grupo revolucionario como del Estado, lo cual no generó ningún bienestar ni solución para nuestra población.

Teniendo en cuenta los múltiples objetivos de este Acuerdo, que no es solo la dejación definitiva de las armas por parte de las FARC-EP, sino también la transformación estructural del campo para cerrar sus brechas, perseguir el cultivo ilícito de drogas, de actividades criminales y resarcir los perjuicios de las víctimas, entre otros. Es fundamental analizar la situación de la mujer, la cual ha sido también victima flagrante del conflicto armado y, no solo eso, ha tenido históricamente que padecer la discriminación laboral, económica y social por razón de sexo, siendo sujetos pasivos de actos violentos; su lucha por el reconocimiento de sus derechos ha sido ardua, sin lograrse en su totalidad, por lo tanto, deben jugar un papel importante en el posconflicto, lo cual se garantiza brindándoles mayor participación política. He ahí el por qué de mi defensa de las listas “cremallera”, con el fin de que en los listados de los partidos políticos para las elecciones aparezcan intercalados hombres y mujeres, lo que constituye una manera de promover espacios que generen equidad de género.

Lo anterior solo es uno de los tantos puntos en la implementación de la paz, que incluye el resarcimiento de perjuicios de las víctimas, reconociéndole a la mujer dicha condición. Es un deber y una deuda histórica para con ellas.

Ahora bien, siguiendo el tema del posconflicto, causa preocupación la presencia de nuevos grupos armados al margen de la ley en zonas donde se ha desmovilizado las FARC-EP, es una alerta que requiere la máxima atención por parte del Estado, pues los acuerdos de paz perderían su efecto si no se logra garantizar desde ya la tranquilidad y seguridad a todos los colombianos, protegerlas tanto de grupos criminales como del Estado, para evitar que se sigan presentando casos como el ocurrido recientemente en el Pacifico nariñense, entre otros. Se debe evitar que, en el proceso de paz, el Gobierno permita o no evite la comisión de conductas que pongan en riesgo los derechos fundamentales de sus administrados. Hay que analizar la forma de combatir los grupos criminales que están llegando al campo, de lo contrario, no hay forma de reducir o eliminar las brechas sociales que se padecen en las zonas rurales del país, ni de resarcir los perjuicios de los cuales han sido víctima en su mayoría los campesinos.  

Son puntos que debemos darle su merecida importancia, para que los justos objetivos del Acuerdo de Paz no se queden solo en papel; esto es, una Paz real, estable y duradera.

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