Llamado al corazón de los bogotanos

Bogotá D.C. Columnistas Opinión

Por, Representante a la Cámara, Tatiana Cabello Flórez

Bogotá es la ciudad que le aporta el 25% de los ingresos a la Nación, el mayor centro industrial, turístico y económico de Colombia, la urbe que recibe a diario a miles de compatriotas de todas las regiones del país que llegan en busca de oportunidades y una mejor calidad de vida.

Por eso, al comprender la relevancia que esta ciudad tiene para el devenir de la patria, es completamente inadmisible que al mismo tiempo que se reportan importantes proyecciones económicas, también tengamos que ver las altas cifras de abandono infantil que ocurren en la capital.

En efecto, según la Policía Metropolitana, en estos dos meses que llevamos del 2018, se han presentado 6 casos de abandono, donde se han podido rescatar 10 niños indefensos. Por su parte, el ICBF reportó que el año pasado Bogotá fue la ciudad donde más se presentó este problema, reportando 225 casos.


Las entidades encargadas del cuidado de las nuevas generaciones deben incluir el flagelo del abandono infantil dentro de sus principales prioridades de atención.


Desafortunadamente, flagelos como la droga, el abuso del alcohol y la violencia intrafamiliar cada vez están teniendo un impacto más directo en el crecimiento de nuestros niños. Estos factores, reportan las autoridades, son las principales causas que llevan al abandono de los menores.

Ante esta dolorosa situación, desde estas palabras, quiero hacerle un llamado al corazón de los bogotanos. No podemos permitir que esto siga sucediendo. Debemos unir esfuerzos entre todos los actores de nuestra sociedad, dejar al lado nuestras diferencias políticas, sociales y económicas y llegar a un acuerdo sobre lo fundamental: sobre nuestra infancia, sobre nuestra familia.

Como tal, la crisis por la que atraviesa desde hace varios años la familia, el núcleo esencial de la sociedad, nos ha llevado a esta situación. La fractura de los cimientos en la enseñanza de valores y principios, que deben guiar el camino de las nuevas generaciones, debe ser reparada con urgencia a través de acciones concretas y efectivas.

Estas acciones, sin embargo, no pueden ser desarticuladas. Desde las autoridades públicas debemos hacer todo lo que esté a nuestro alcance para combatir esta inaceptable realidad de manera armónica. Por mí parte, continuaré defendiendo con vehemencia los intereses de nuestra niñez en un esfuerzo conjunto con el distrito y seguiré siendo la voz de todas aquellas mujeres y niños que, por diferentes circunstancias, no pueden expresar abiertamente las dificultades por las que puedan estar atravesando.

Por su parte, el Distrito y el Gobierno Nacional deben desplegar todas las medidas que sean necesarias para proteger a la niñez de nuestro país. Las entidades encargadas del cuidado de las nuevas generaciones deben incluir el flagelo del abandono infantil dentro de sus principales prioridades de atención.

Finalmente, como sociedad, debemos fortalecer las redes de apoyo entre la ciudadanía. Cuando entre todos, vecinos, familiares, trabajadores y amigos nos comprometemos con las causas superiores de la patria podemos garantizar que la delincuencia será derrotada, que la formación de los menores será integral y que el futuro de nuestras nuevas generaciones será próspero y lleno de luz.

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