¡Lo extraordinario de S.E.R. mujer!

Personajes

Son muchos los roles que hoy llevo a cabo con suma responsabilidad. Antes de describir un poco mis actividades, deseo con esmero iniciar con mi sigla preferida, máxime en este tiempo donde hay tanta necesidad de ocuparnos más en la sociedad que en la ciudad; no lo digo con el ánimo de menospreciar el desarrollo urbano, pero sí con el ánimo de rescatar la importancia de SER más humano.

SER es una palabra con un sinnúmero de calificativos, pero hace varios años la acuñé como una sigla (S.E.R. Soy, Entrego y Recibo). Está claro que, para recibir, debes entregar y para ello debes definir quién eres y cuál es tu propósito de vida.

 

Hoy después de un viaje de 41 años por este espacio llamado vida, estoy convencida que el tener claro quién eres, lo que quieres, lo que anhelas, de dónde vienes y hacia dónde vas, es lo que te llena de vigor para avanzar hacia tus metas, las mismas por las que vienes luchando, has defendido, has llorado, e incluso te han vituperado. Pero, ¿quién dijo que llegar a las metas es una tarea fácil?  Para ello debes estar determinado, pues nunca lo será, y más aún cuando se trata de lograr sueños que van encaminados a ayudar. Para poner en práctica este hermoso verbo, se hace imprescindible valorar la vida; basta con echarle una mirada a tres lugares: un hospital, una  cárcel y un cementerio.

A los 15 años inicié una vida de servicio en la IPUC (Iglesia Pentecostal Unida de Colombia) y un año después me gradué de bachiller y empecé mi profesionalización en Educación Preescolar y Administración de Empresas. A los 21 años, me casé con Daniel Aguirre y hoy tengo tres hermosos hijos (Daniel, David y Josselyn); durante este tiempo, trabajé en el sector privado desarrollando proyectos encaminados a la prevención de enfermedades óseas. Posteriormente, incursionamos en el campo médico-odontológico y en este proceso de emprendimiento llegó a nuestras vidas una oportunidad que nos impulsaría a ayudar: se trataba de un fenómeno llamado Redes de Mercadeo.

Iniciamos el proceso de registro e impulso de la compañía Ganoexcel, donde logramos avanzar en liderazgo, logrando nueve reconocimientos de diez, siendo el mayor el Diamante Royal. Por espacio de ocho años contribuimos al crecimiento personal de más de 200.000 personas, un proceso que ha sido inolvidable, pues dejamos huellas a nivel nacional e internacional. En 2016, nos unimos al proyecto ONE Colombia e innova biofharmaceuticals, con el que logramos el reconocimiento de Diamante Azul y en la actualidad soy la gerente internacional del Grupo de Apoyo Empresarial.

 

Agradezco inmensamente a Dios por permitirme gozar de espacios que propenden por el bienestar de millones de seres humanos. En la actualidad, seguimos abriendo espacios para abanderar campañas de Derechos Humanos, la verdad sobre las drogas, tecnología de estudio para ayudar a los discentes a elevar su nivel académico. Todas estas campañas son apoyadas por fundaciones de los Estados Unidos.

Deseo hacer mención de un hombre cuyo desempeño ha sido inspiración para mí, pues logró impactar a más de 14 millones de vidas en Colombia, a través de la campaña llamada “Camino a la felicidad”. Dicho trabajo lo inició en la Policía y Ejército Nacional. Se trata del coronel retirado, Ricardo Antonio Prado Ramírez.

Hoy, somos un equipo que adelantamos contactos en Latinoamérica, a nivel interreligioso, privado y gubernamental con el objetivo de abrir espacios que nos permitan entregar estos conocimientos que elevarán las estadísticas positivas en nuestro país y en las naciones vecinas. Debo resaltar que en septiembre seremos condecorados con la medalla Honoris Causa entregada en el Congreso de México. Para mí es un honor representar a mi país en tan importante reconocimiento.

Ya son más de 35 países que junto con el Cnel. Prado hemos recorrido, ayudando a través de nuestras conferencias a miles de seres humanos.

En razón a lo anterior, quiero reiterar que para mí es grato ser mujer, hija, hermana, esposa, madre, empresaria, mujer de servicio y emprendedora.

Cuando conocemos nuestro propósito, las cosas que hacemos, las hacemos con pasión, conscientes de nuestra misión y esto gracias a tener una gran visión. Como mujeres que somos es necesario que ayudemos a los más necesitados. Colombia nos necesita, representamos fortaleza, sabiduría, amor, disciplina y sobre todo ¡VIDA!Recuerda que existe un principio bíblico: más bienaventurado es dar que recibir.

Con esto, ¡deseo que unamos fuerzas y participemos activamente de este hermoso viaje llamado VIDA!…El secreto está en S.E.R.

Familia de la empresaria.
Martha Cecilia Silva Quintero, gerente internacional del Grupo de Apoyo Empresarial, NetWorker y relacionista pública.
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