Marta Lucía Ramírez, el poder de una mujer

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Marta Lucía Ramírez llegó a la política para brillar. Su trayectoria, fruto de la perseverancia y determinación, ha estado marcada por indiscutibles éxitos y privilegios, como el llegar a ser la primera mujer ministra de Defensa y, ahora, vicepresidenta del país.


Nunca antes en la historia de Colombia, las mujeres habían tenido un papel tan destacado y protagónico en el escenario de la política nacional y el mundo empresarial. Llegar hasta este punto no ha sido una labor fácil. Este es el resultado de una ardua tarea que muchas colombianas han tenido que hacer a expensas de sacrificios y cuestionamientos. Claro ejemplo de ello es Marta Lucía Ramírez, ícono del liderazgo femenino, y no precisamente por ser una abanderada o vocera del feminismo, sino por su activa y relevante participación en los asuntos públicos del país.

Esta zipaquireña de 63 años, quien le ha entregado prácticamente toda su vida al servicio de Colombia llega al nuevo Gobierno como vicepresidenta de la República, cargo que nunca antes había sido ocupado por una mujer. Pese a que su aspiración inicial era la Presidencia, Marta Lucía marca un hito histórico, como lo hizo en años anteriores cuando también, por primera vez, fue nombrada ministra de Defensa en el primer mandato del expresidente Álvaro Uribe Vélez. Su trayectoria profesional ha sido destacada, tanto como su personalidad fuerte y determinante. A donde ha llegado ha dejado un legado, fruto de su constancia, disciplina y rigidez, características que también le han costado roces y fricciones con uno que otro político y colaborador.

El inicio de una líder

En el seno de una tradicional familia bogotana, trabajadora, de clase media y sin injerencia en la política colombiana, nació la nueva vicepresidenta. Siendo la mayor de cuatro hermanos y la única mujer, Marta Lucía tuvo que enfrentar el desafío de prepararse profesionalmente en medio de una sociedad todavía machista, pese a la ola feminista que venía revolucionando poco a poco los años setenta.

Su paso por la universidad fue satisfactorio y destacado, como todo lo que suele emprender. Estudió Derecho en la Universidad Javeriana, recurriendo en muchas ocasiones a créditos educativos, mientras en las noches complementaba su formación con las Ciencias Socioeconómicas, programa al cual asistía en compañía de su entonces novio, y actual esposo, Álvaro Rincón, quien hacía presencia solo por compartir parte de su tiempo con su pareja.

Tiempo después y siendo muy joven, Marta Lucía con 21 años, le daría el sí en el altar a Rincón, quien la ha acompañado en cada empresa. Así mismo, recién graduada y con experiencia en el mundo del modelaje, en el cual brilló por su belleza, Ramírez llegaría a su primer trabajo como profesional en la Superintendencia Bancaria. Allí también deslumbró, pero más que por su físico, por sus capacidades intelectuales que le permitieron ocupar la Dirección de Bancos dentro de la misma entidad.

De esta manera, inició un camino brillante que fue frenado temporalmente ante la llegada de su única hija María Alejandra, quien arribó al mundo después de ocho años de matrimonio y un embarazo muy deseado. En todo caso, Marta Lucía regresó al ruedo, esa vez como asistente jurídica de Luis Carlos Sarmiento, después de que este la llamara tras un mes de licencia de maternidad.

El salto al otro lado del camino

Su perfil en el sector privado era prometedor, fue presidenta de MazdaCrédito y presidió la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (ANIF). Ramírez contaba con el reconocimiento y las relaciones necesarias para continuar brillando en este escenario, sin embargo, su proyecto de vida estaba diseñado para llegar al Gobierno, lo cual era difícil para una mujer sin casa política. No obstante, lo logró, cuando bajo la Presidencia de César Gaviria, éste la nombró directora de Incomex, cargo que le sirvió de trampolín para poner al servicio todas sus capacidades, entre ellas la de creadora.

Es así como la nueva vicepresidenta impulsó la idea de formar el Ministerio de Comercio Exterior. Su proyecto fue bien recibido, razón por la cual Marta Lucía trabajó arduamente para dejar los fundamentos de la construcción de este audaz plan. No obstante, la política no le hizo justicia a su legado, después de que Gaviria decidiera encargar a Juan Manuel Santos de la nueva cartera, relegando a Ramírez al viceministerio de la misma.

Una nueva oportunidad

El tiempo se encarga de poner todo en su lugar y así lo hizo con Marta Lucía. Fue así como en el gobierno del expresidente Andrés Pastrana, Ramírez fue nombrada jefe de cartera del ministerio que ella se había encargado de crear. Pero el verdadero logro llegaría unos años después. Tras una gestión proactiva en dicha cartera, con logros como la ejecución del programa Colombia Compite, la nueva vicepresidenta ejerció como embajadora de Colombia en Francia por cinco meses y regresó al país para convertirse en la primera mujer ministra de Defensa.

Con la llegada al poder del expresidente Uribe, en el 2002, Ramírez entró a su gobierno para acompañar y redactar la famosa Política de Seguridad Democrática. Allí, en la cartera de Defensa, un espacio que había estado acaparado por los hombres, Marta Lucía dio una pelea dura por ganarse el respeto del gremio militar. Su carácter fuerte y su incapacidad para recibir un no por respuesta, le dieron cierto mando para reorganizar la institución y  ponerle tatequieto a ciertas conductas no muy honorables dentro de la misma. Lo anterior y como era de esperarse, generó conflictos, los cuales terminaron en que fuera removida de su cargo.

Sin embargo, esta situación no alejó a Marta Lucía del escenario político. En el año 2006 llegó al Senado de la República por el partido de la U, retirándose en el 2009 para aspirar por primera vez a la Presidencia de Colombia. Así lo hizo, no precisamente en esa ocasión, puesto que no alcanzó a obtener los votos necesarios para quedar como la candidata del conservatismo en las elecciones del 2010; sino que tuvo que esperar hasta los comicios presidenciales del 2014,  en donde consiguió 2 millones de votos.

Después de un nuevo intento por llegar a la Casa de Nariño, esta vez desde la independencia, Ramírez participó en la consulta interpartidista, en una coalición de la derecha colombiana, con el exprocurador Alejandro Ordóñez y el ganador, Iván Duque. En esta, obtuvo la segunda mayor votación, la cual la ubicó como fórmula vicepresidencial del ganador del Centro Democrático.

Hoy, con el triunfo de Duque en la segunda vuelta presidencial, Marta Lucía se reafirma como una de las líderes políticas del país. Su rol como mujer, madre y esposa permanece para nutrir la nueva tarea que tendrá por los próximos cuatro años, si así ella y la vida lo permiten.

 

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