Minerales Córdoba, comprometida con la comunidad

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Claudia Marcela Herrera, presidenta de Minerales Córdoba, empresa dedicada a la exploración minera de cobre en la zona norte colombiana, es una mujer que con su liderazgo ha mostrado una visión distinta de cómo desarrollar esta actividad. Su postura crítica, conciliadora y constructiva le ha abierto las puertas en las comunidades donde se desarrolla la exploración,  logrando adelantar de común acuerdo con éstas, proyectos productivos y de inversión social que representan beneficio y sostenibilidad para la organización.

Con más de 15 años en el sector minero, Claudia Marcela Herrera Galvis le ha aportado toda su experticia a la presidencia de Minerales Córdoba, una de las empresas de exploración más importantes en el país, con presencia activa en Puerto Libertador, en el departamento de Córdoba. Su trabajo ha sido realizado a partir de una gestión inclusiva, consciente, responsable y sensata, cualidades que han aportado mucho más de lo que se cree al buen desarrollo del sector.

“Estar a la cabeza de Minerales Córdoba ha sido una oportunidad de crecimiento personal, materializada en la satisfacción de poder construir una empresa exploradora que aplica altos estándares de responsabilidad social, ambiental, éticos y de seguridad, respetando siempre a las comunidades y su identidad, construyendo simultáneamente el valor necesario para los accionistas”, señala la directiva, quien también se desempeñó laboralmente en el sector público como abogada responsable de los Proyectos de Interés Nacional en Ingeominas.

Esta compañía, cuya casa matriz se encuentra en Canadá, empezó formalmente su operación en la región Caribe en el año 2013. No obstante, dos años antes de esta fecha, la organización inició trabajos en el área logrando establecer relaciones sólidas y respetuosas con la población, lo cual abonó el terreno para que hasta el momento no se presenten conflictos o intervenciones negativas en la actividad exploratoria.

Desde el primer momento, Minerales Córdoba, en cabeza de Claudia Marcela, llegó al territorio comprendiendo su verdadero papel. “Nosotros llegamos entendiendo que somos los invitados en este espacio, que somos los que tenemos que pedir permiso y que debemos llegar a mirar cómo podemos articularnos a una dinámica social, cultural y económica ya existente”, expresa la presidenta de la compañía.

Y este tipo de reflexiones son las que la empresa canadiense ha apropiado en su labor, gracias a la sensibilidad de mujeres como Herrera. De esta manera, Claudia Marcela ha sido promotora y ejecutora de una visión integral de negocio, donde la sostenibilidad se gestiona con la generación de un beneficio adecuado para las comunidades de las zonas donde se realiza la actividad exploratoria. “Desde el sector privado tenemos que subir los estándares de operación y tenemos que hacer las cosas cada vez mejor, respondiendo a las necesidades de la sociedad. Las empresas no podemos tener una posición arrogante, debemos construir el país que todos queremos”, agrega.

 

Como parte de su filosofía, Minerales Córdoba ha desarrollado un plan de responsabilidad social, en el cual son invertidos cerca de 1 millón de dólares. “Yo creo que cuando logro invertir el dinero en donde debe ser, no tengo que desperdiciarlo después en procesos, demandas, ni armas. Si tu gente está bien, tú también puedes operar más tranquilo”, afirma Herrera.

Es por ello que la empresa cuenta con tres líneas de intervención, las cuales fueron definidas con un diagnóstico base que determinaron las necesidades reales de la población, en consenso con la comunidad.

Bajo esta premisa, se han realizado proyectos en educación y entrenamiento. “La idea es ir construyendo un pueblo que se vaya preparando para ser mucho más productivo”, señala la presidenta de Minerales Córdoba. De esta manera, se han otorgado becas universitarias, se han programado cursos técnicos y de educación secundaria, de la cual, el año anterior, se graduaron cerca de 40 bachilleres.

Así mismo, se ha trabajado en la formalización de planes productivos, basados en la economía apícola, para las mujeres de la zona, en donde ya se encuentran 27 familias vinculadas. Por otra parte, el tema de infraestructura también ha sido contemplado, por lo que la empresa canadiense puso todos los recursos para la construcción de un acueducto que distribuye agua a todos los habitantes del pueblo de Alacrán. “Esto claramente no suple todas las necesidades, pero contribuye a una demanda inmediata”, destaca.

Como una organización dedicada a la exploración minera, Minerales Córdoba enfrenta múltiples desafíos. Uno de ellos es el tema del medio ambiente. “Nosotros somos una empresa exploradora que como tal genera un impacto ambiental muy pequeño”, indica Claudia Marcela. Sin embargo, cumple con toda la normatividad vigente y aplica altos estándares, involucrando a la comunidad en toda su gestión ambiental y trabaja de la mano con las autoridades ambientales competentes. “Hay que aplicar estrictamente la regulación ambiental, la cual es clara y rigurosa”, asegura. Igualmente, pone de presente el reto de la consulta previa con los cabildos del Resguardo Indígena Zenú del Alto San Jorge que se encuentran dentro del área de influencia y la negociación con la comunidad del Alacrán, como dos hitos fundamentales que se vienen adelantando para viabilizar el éxito del proyecto. “Nuestra apuesta es demostrar que todos los actores involucrados se comprometen con el desarrollo del proyecto, más allá de algunos intereses particulares, y que este será un depósito minero económicamente explotable, que genere desarrollo para la región”, señala.

La problemática de la minería ilegal es un actor desafiante en el sector. “Creemos firmemente en la formalización minera, pero entendemos que ese es un proceso de gestión social permanente”, señala la directiva. Frente a este tema, Minerales Córdoba se ha mostrado como un abanderado de la formalización minera, aceptando la invitación del Gobierno Nacional con los mineros que realmente son tradicionales, pero está convencida de que es un proceso de largo aliento que requiere del compromiso activo del Estado, los mineros, las empresas privadas y que, de la misma forma, se debe cerrar la puerta de manera radical a todos los que se aprovechan de esta herramienta para disfrazar operaciones ilegales que dañan el ambiente y destruyen a las comunidades, bajo una supuesta calidad de tradicionalidad no existente.

“Son incontables los retos y las incertidumbres que venimos enfrentando, derivados de la falta de reglas claras, esta es de lejos la necesidad más sentida del sector”, advierte Herrera. El país no puede continuar sin definir cuáles son las condiciones para la actividad minera que podría apalancar su desarrollo, pero que en las condiciones actuales no tiene claro el panorama.

 “Para mí es fundamental que se entienda la necesidad de contar con un sistema jurídico sólido para el sector y con una ley ordenamiento territorial minero que, de acuerdo a las directrices señaladas por la Corte Constitucional, deberá desarrollarse a través de una ley estatutaria, responsabilidades que indudablemente corresponden al Congreso de la República”, afirma.

En este orden de ideas, Claudia Marcela destaca la urgencia de que el Gobierno Nacional y los gobiernos locales, así como las empresas ligadas a esta actividad, las autoridades ambientales y las comunidades, se articulen para determinar los procesos de ordenamiento territorial que permitan viabilizar la exploración y explotación minera en el país.

 

 

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