Columnistas Opinión

Mucha tela por cortar

Gabriel Velasco Ocampo
Senador, Centro Democrático

En medio del muy discutido proyecto de ley de financiamiento, permanente nos están diciendo que una forma importante para recoger mayores ingresos para el Estado es atacar la evasión y el contrabando. Esto no solo ayudaría a mejorar las arcas del Estado, sino que sería fundamental para igualar las condiciones, lo cual le permitiría poder competir a muchos sectores que están siendo acorralados, al borde del abismo y de la quiebra, por culpa de este flagelo.

Hoy no solo tenemos un sector que es víctima y está sufriendo una importante crisis por cuenta del contrabando; tenemos a todo un encadenamiento productivo en crisis, y es el textil, moda, o como lo quieran llamar. Un encadenamiento de pequeñas y medianas empresas, que es intensivo en mano de obra, donde la mayoría son madres cabeza de familia. Un sector fundamental para nuestro desarrollo. Sus dificultades no solo generan consecuencias económicas, sino profundas crisis sociales por ser uno de los mayores generadores de empleo en el país.

 “Lejos están los años donde los textileros colombianos lograban que seis de cada diez nuevos empleos fueran generados por ellos”.

Lamentablemente, lejos están los años donde los textileros colombianos lograban que seis de cada diez nuevos empleos fueran generados por ellos. El encadenamiento de este sector es profundo y significativo; debido a que sus proveedores y clientes son empresas de confección, estampado, tintorería, tejeduría, cultivos de algodón, comercio, entre otros. Todos estos negocios, en su mayoría, son pequeñas y medianas empresas que generan empleo intensivo. Y hoy todos están pasando aceite.

Pero la crisis de estos sectores no se asocia únicamente al crecimiento del contrabando, sino al aumento indiscriminado de las importaciones de prendas y materias primas, con precios con los que no son capaces de competir. Claramente generándose una competencia desleal. De verdad que este encadenamiento tiene la cancha inclinada y remar en contra de la corriente es posible, pero desgastante, injusto y la mayor parte de las veces no se llega a puerto seguro y se hunde el barco.

Miremos algunas cifras para que comprendamos el tamaño del lío. En el último año las importaciones textiles de China han crecido un 21%; las de Bangladesh un 69%; las de Turquía un 19%; las Vietnam 6% y las que provienen de la India un 23%. Lo anterior es sólo una muestra de la tendencia que está atravesando este sector en Colombia.

Siempre he sido un defensor del libre comercio, pero en condiciones iguales, no dispares y desequilibradas como le está sucediendo a todo el sector. Nuestro país y nuestra industria hoy se enfrenta a costos extremadamente altos si son comparados con los mercados internacionales, como por ejemplo, nuestros costos de energía son 200% más altos que los que tiene la industria textil china o turca. Así mismo, los costos de los créditos y métodos de financiación son mucho más altos que los de sus competidores. La industria enfrenta impuestos que no existen en otros países y no existen incentivos que permitan un crecimiento dinámico del sector.

Estos y otros problemas han llevado a que exista un decrecimiento real en la generación de empleo en Colombia. Entre enero y septiembre la generación de empleo asociada al sector textil ha caído en un 4 % y en el sector de la confección en 3.3%.

Los competidores latinoamericanos como Brasil y México hoy tienen aranceles más altos que Colombia frente a la importación de hilos y telas, lo cual ha protegido esta industria y la generación de empleo asociado a la misma. Los gobiernos de algunos otros países como Honduras y Guatemala han creado incentivos que han promovido la inversión extranjera directa para el sector, lo que generó la llegada de nuevas tecnologías, el aumento en la producción, mejores índices de competitividad y la creación de nuevos empleos.

En el entre tanto, el 9% de las empresas manufactures han entrado en ley 1116 lo que ha puesto bajo amenaza 20.257 empleos directos y 121.542 empleos indirectos; siendo Antioquia, Bogotá, Tolima y el Valle los territorios más afectados por la crisis de la industria.

Hoy es un imperativo trabajar por la recuperación de este encadenamiento productivo, el cual es fundamental para la generación de empleo y la recuperación de nuestra economía.

Insisto, debemos Pararle-Bolas a esta situación y nivelar la cancha. Debemos trabajar por fortalecer y aumentar la producción asociada a la exportación, hoy contamos con un renombre mundial en productos como jeans, fajas y vestidos de baño que debemos aprovechar para la recuperación económica que estamos buscando. Así mismo, confiamos que el gobierno tome las medidas necesarias para combatir el contrabando, un cáncer que hoy nos afecta a todos y que para esta época navideña salen con toda a hacer de las suyas. Ojo pues, que esperamos tengamos mucha tela por cortar.

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