Nos preocupa el fracking


Columnistas Opinión

Flora Perdomo Andrade
Representante a la Cámara por Huila, Partido Liberal

 

 

En el Congreso de la República se acaba de radicar un proyecto muy importante por medio del cual se busca la prohibición de la extracción de petróleo a través de la técnica del fracking. Se trata del proyecto de Ley 071 de 2018 que inicia su trámite legislativo y cuya principal razón de ser está en la ingente necesidad de evitar a toda costa serias y dolorosas afectaciones del orden ambiental. Está sobre la mesa una profunda discusión respecto de las implicaciones que la adopción de esta técnica pueda tener para el país y se pone de presente la relación costo – beneficio, dada la necesidad que hoy tiene Colombia de aumentar sus reservas petroleras que según los estimados oficiales no llegarían a los siete años.

Se ha conformado un bloque parlamentario bastante sólido que ha asumido la tarea de defender esta iniciativa, pues consideramos pertinente advertir que Colombia no puede seguir profundizando un modelo extractivista de dependencia del petróleo, y por lo tanto debe avanzar en la transición a energías limpias. Bajo esa premisa está claro que la implementación de esta técnica de exploración petrolera es altamente lesiva, causa daños irreparables al ecosistema y se torna en un riesgo para la vida, debido a los claros antecedentes ya documentados en diferentes países.

El exprocurador Edgardo Maya Villazón dejó sentada su posición sobre el tema, señalando que el país no está suficientemente preparado para mitigar los riesgos y afectaciones de las técnicas de explotación de yacimientos no convencionales de hidrocarburos como el fracking, por lo que considera que el Gobierno Nacional debería establecer formas diferentes y mucho más amigables con el medio ambiente a la hora de adelantar las tareas de exploración y explotación de hidrocarburos.


“consideramos pertinente advertir que Colombia no puede seguir profundizando un modelo extractivista de dependencia del petróleo”.


No hay discusión que nuestro país posee un gran potencial en materia petrolera, pero la aplicación de esta práctica donde se han vivenciado experiencias de fracking han generado problemas e impactos en el recurso hídrico, aumento en la sismicidad, contaminación de la atmósfera, conflictos sociales e impactos a la salud pública, muchos de ellos irreparables. Hemos asumido el compromiso de defender el agua, de cuidar a toda costa los recursos naturales porque tenemos la convicción que defendiéndola se garantiza la vida y por ende la sostenibilidad ambiental.

Los defensores de esta práctica argumentan que el país con esta técnica podría aumentar entre 250.000 y 400.000 barriles diarios su producción de hidrocarburos en unos pocos años, superando los 950.000 barriles que se extraen hoy. Y garantizar así una autosuficiencia superior a los 16 años e indican que habría millonarias inversiones en el país, así como se presentaría un importante aumento en la generación de empleo, algo que se reclama constantemente ante la falta de oportunidades para la gente. Esta disyuntiva nos llevó a tomar posición y por ello soy una convencida de la necesidad de buscar soluciones creativas y amigables con el medio ambiente. Tenemos una responsabilidad histórica, al presente Gobierno le corresponde tomar las decisiones sobre el futuro petrolero, pero también ambiental, pues habrá que legislar y definir unas políticas eficaces y efectivas pensando en las futuras generaciones, entendiendo que el petróleo es importante para la economía nacional, pero el agua es vital para la vida y su entorno.

 

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