Las mujeres en el Plan Nacional de Desarrollo

Columnistas Opinión

Por: Jezmi Lizeth Barraza Arraut

Representante a la Cámara por Atlántico Partido Liberal

El Plan Nacional de Desarrollo que nos presenta el Gobierno Nacional como un gran pacto por la equidad, nos está dejando por fuera a las mujeres dentro del articulado, invisibilizando indicadores y presupuesto específico para financiar la oferta programática que se plantean en las bases inicialmente radicadas. Es preocupante que la hoja de ruta que guiará al país en los siguientes cuatro años no precise propuestas aterrizadas para las mujeres jóvenes, rurales, indígenas, afrodescendientes, entre muchas otras que deben tener representatividad en este importante documento.

Reconozco que por primera vez exista un capítulo inclusivo para la Equidad de Género, sin embargo, el Gobierno Nacional debe garantizar la transversalidad del Enfoque de Género en su oferta programática, detallando metas y recursos destinados específicamente para las mujeres y niñas colombianas. Como mujer joven, ponente del Plan Nacional de Desarrollo y miembro de la Comisión por la Equidad de la Mujer, planteo a continuación una serie de medidas a contemplaren para contar con garantías que promuevan los derechos de la mujer.

Estrategias diferenciales para las mujeres jóvenes

La juventud debe tomar mayor protagonismo en este Plan de Desarrollo, particularmente la mujer joven que se ve afectada por desafíos como los prejuicios de género y la discriminación en contextos educacionales, culturales y políticos, así como en el mercado laboral.

Es preocupante que la hoja de ruta que guiará al país en los siguientes cuatro años no precise propuestas aterrizadas para las mujeres jóvenes, las rurales, indígenas, afrodescendientes, entre muchas otras que deben tener representatividad en este importante documento.

En ese sentido se necesita contemplar estrategias con enfoque diferencial para las juventudes colombianas. La estrategia “Sacúdete”, por ejemplo, presente en el Pacto por la Equidad, no tiene en cuenta la heterogeneidad de este colectivo. Se necesita abordar esta estrategia bajo un enfoque diferencial en donde quepamos todos los jóvenes: mujeres, pueblos indígenas, Rrom o gitanos, afrodescendientes, LGBTI, jóvenes en condición de discapacidad y víctimas del conflicto, en situación de pobreza, entre otros grupos.

Presupuesto con enfoque de género

Para que una política económica y social materialice la igualdad de oportunidades para hombres y mujeres desde el presupuesto es necesario que todas las entidades públicas adopten una marca presupuestal de perspectiva de género con información desagregada que identifique y visibilice los montos de inversión destinados a garantizar los derechos de las mujeres y las niñas colombianas.

En el panorama internacional se han venido adelantando significativos avances en este tema. Por ejemplo, países como México, Canadá y Australia, este último cuna de los presupuestos con este enfoque en 1984, ya han implementado metodologías clasificando el gasto y la inversión desde una perspectiva de género. Además, esta medida ya está siendo contemplada por países de la OCDE y es uno de los principales indicadores de los Objetivos de Desarrollo Sostenible -ODS 5: Igualdad de Género- y ODS 6: Paz y Justicia.

Esto no solo se convierte en una herramienta para promover la igualdad de género sino también para optimizar el ejercicio de rendición de cuentas ante los derechos de las mujeres.

 

Inclusión financiera de la Mujer

La autonomía de las mujeres es un factor fundamental para garantizar el ejercicio de sus derechos humanos, sobre todo para desarrollar la autonomía económica que es la capacidad de generar ingresos y recursos propios.

Para lograrlo, se debe conjugar un esfuerzo colectivo por construir un ecosistema que parta de una política pública de inclusión y educación financiera integral y efectiva.

Según el Banco Mundial, sólo el 49% de las mujeres tienen una cuenta bancaria, el 11% ahorra y el 10% dispone de crédito, valores que para los hombres representan el 54%, 16% y 13% respectivamente, esto quiere decir que tenemos camino por recorrer para llegar a la igualdad sustantiva.

En conclusión, Colombia está pasando por un momento clave para ajustar sus bases normativas desde una perspectiva más igualitaria en donde los derechos de las mujeres sean garantizados. El país debe reconocer con hechos los grandes aportes que las mujeres hacemos a la sociedad y es en el Plan de Desarrollo en donde se podrán materializar estos hechos, a través de estrategias que estén alineadas a indicadores y metas claras, con presupuestos para financiar estas iniciativas y en donde todas, con nuestra pluralidad de culturas y condiciones tengamos cabida.

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