Diplomacia Estado Opinión

Por Álvaro Erazo Paz

Su primer acto de gobierno ejerciendo soberanía sobre la isla caribeña de San Andrés es un mensaje claro de que la política exterior, y en particular los problemas que arrastra Colombia con países fronterizos como Nicaragua, Venezuela, Panamá y Ecuador, estarán en primer orden en la agenda del presidente Iván Duque en sus cuatro años de gestión. Aunque todos ameritan la mayor atención, la crisis humanitaria generada por la llegada de miles de venezolanos que huyen de la situación política y económica de su nación, merecerá un capítulo especial para la nueva administración.

Desde que estaba en campaña, Duque advirtió que acorralaría diplomáticamente al presidente Nicolás Maduro para que retornara la libertad y democracia en Venezuela, pero que su Gobierno les daría la asistencia humanitaria necesaria a quienes han cruzado la frontera en busca de mejores condiciones para vivir. Y es que la situación que viven departamentos como Norte de Santander, donde el éxodo de venezolanos ya desbordó la capacidad institucional, ha prendido las alarmas por las dificultades que está generando en algunas ciudades del país en materia de seguridad, salubridad y carga presupuestal.

Un problema más que se añade al complejo panorama que presentan regiones como El Catatumbo, limítrofe con Venezuela, donde la ausencia del Estado colombiano ha contribuido al crecimiento de los cultivos ilícitos, y por ende a la presencia de grupos armados ilegales que se disputan su control. Esa es tal vez una de las razones que llevó al presidente a visitar, dos días después de su posesión, al municipio de Tibú, donde anunció mano dura para reducir de manera significativa el número de hectáreas sembradas con coca, y se comprometió a empujar el desarrollo económico y social de la población.

Tanto con su desplazamiento al archipiélago de San Andrés y Providencia, por el cual Colombia mantiene un litigio marítimo con Nicaragua, como con su viaje a Tibú, el mandatario quiso enviar mensajes de soberanía y de presencia territorial. En lo que tiene que ver con Ecuador, Duque ya tuvo su primer encuentro con el presidente Lenin Moreno para hablar sobre el desarrollo de las zonas fronterizas y la lucha conjunta que deben librar los dos países contra el narcotráfico y la disidencia de las FARC, a la cual se atribuye el secuestro y asesinato de varios ciudadanos ecuatorianos en los últimos meses. La idea es establecer los primeros acuerdos que permitan fortalecer un gabinete binacional para avanzar en aspectos comerciales, cooperación en seguridad y conocer iniciativas en telecomunicaciones y educación.

Previo a los actos de transmisión de mando, el jefe de Estado colombiano se reunió también con su homólogo panameño, Juan Carlos Varela, con quien dialogó sobre temas de interés mutuo, como la lucha contra el narcotráfico a través del Triángulo Sur (Panamá, Costa Rica y Colombia), la solución a las situaciones comerciales entre las dos naciones, el turismo y el combate coordinado al narcotráfico y el crimen organizado en la frontera. Primeros pasos que ha dado el presidente Duque, en el arranque de su administración, que marcan lo que será su política exterior en asuntos clave para el país y en los que todos debemos rodear al Gobierno, al margen de cualquier diferencia ideológica o interés político que pueda existir.

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