Columnistas Opinión

¿Protesta social?

Margarita Restrepo
Representante a la Cámara por Antioquia, Centro Democrático

En un Estado Social de Derecho como el nuestro es perfectamente necesario que se garantice el derecho a la protesta, pero esta, lo dice la Constitución, debe ser pacífica y ordenada.

Me parece pertinente que los jóvenes se preocupen por el futuro de la educación, sobre todo que insistan en que se aumente el presupuesto para efectos de cumplir la deuda que hace más de 25 años tiene el Estado con la educación superior.

“Debemos cerrar filas contra todos los que, abusando de la protesta social y con fines puramente políticos y electorales, incitan a que esas manifestaciones se tornen en actividades de terrorismo”.

A través de la investigación científica, se amplía la frontera del conocimiento y el efecto inmediato se ve reflejado en el desarrollo humano de los países. Nuestra educación superior padece grandes dificultades, las cuales han empezado a ser atendidas responsablemente por el Presidente Iván Duque y su ministra de Educación María Victoria Angulo.

Lo que hemos visto en las últimas semanas, de jóvenes encapuchados, lanzando bombas “Molotov”, dañando los buses de “Transmilenio” en Bogotá, agrediendo a los policías que están en las calles protegiendo a todos los ciudadanos, no es, ni mucho menos, una protesta social. Esos actos vandálicos deben ser investigados y castigados ejemplarmente. También, debe ser sancionado el instigador de los mismos.

Lo que ha hecho Gustavo Petro es de una gravedad oceánica. Su sed de poder lo ha llevado al extremo de incitar a la violencia. Los antisociales que atentaron contra los policías, contra el sistema de transporte público y contra la sede de RCN en la Avenida Caracas, tuvieron un instigador: Gustavo Petro.

Cuando mi partido estuvo en la oposición, muchas veces salimos a las calles a expresar nuestro descontento con el gobierno de Juan Manuel Santos, amparados por el precepto constitucional que permite la protesta. Pero siempre, absolutamente siempre, observamos un comportamiento pacífico, civilista y educado, pues nuestro propósito era el de enviar un mensaje y de sentar nuestra voz de protesta.

Cuando terminábamos la concentración, junto a nuestros simpatizantes barríamos las calles y dejábamos las plazas impecablemente limpias. Por supuesto, jamás agredimos a nadie y menos a un miembro de la Fuerza Pública.

Celebro que la Fiscalía General de la Nación haya fijado una millonaria recompensa para quien ayude a identificar y a capturar al desadaptado que lanzó una bomba incendiaria contra un miembro de la Policía Nacional. Ese antisocial deberá ser capturado y condenado ejemplarmente.

Respaldo a los estudiantes que con toda legitimidad protesten para demandar una mejor calidad en su educación, pero debemos cerrar filas contra todos los que, abusando de la protesta social y con fines puramente políticos y electorales, incitan a que esas manifestaciones se tornen en actividades de terrorismo y violencia, como ha sucedido en los últimos días.

Desde que fue derrotado por el Centro Democrático, Gustavo Petro ha amenazado al país con “movilizaciones”. Ya hemos visto algunas de ellas y ahora nos ha notificado que hará unas cuantas más para oponerse a la ley de financiamiento presentada por el Gobierno Nacional.

Dados los antecedentes, la Fuerza Pública está totalmente habilitada para emprender todas las acciones necesarias para evitar que las nuevas “movilizaciones” promovidas por Petro, se conviertan en actos de terrorismo.

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