¿Qué pasa con las especialidades médicas en Colombia?


Columnistas Opinión Salud

Por: Rafael Eduardo Palau Salazar
Representante a la Cámara por el Valle del Cauca, Partido de la U

Tal como lo indica el Observatorio de Talento humano en salud:  “No hay evidencia que sugiera exceso de oferta en alguna de las especialidades médicas en Colombia. Por el contrario, los estudios y la información disponible indican que la oferta de este talento humano no satisface la demanda de los servicios especializados y que los indicadores de disponibilidad están por debajo de países de similar o mayor desarrollo“.

Pero, uno se queda sin entender dónde está el problema y quien da la solución, esto es: la pescadilla que se muerde la cola, pues, según el Ministerio de Salud: “Colombia no tiene totalmente cubiertas las necesidades de médicos en ninguna de las áreas de especialización. Esto se explica por el crecimiento de la demanda de servicios especializados, generados por aseguramiento universal, la actualización y unificación de los planes de beneficios, la baja capacidad resolutiva de los equipos de salud de los primeros niveles de atención, entre otros factores”.

El panorama al que se enfrentan cada año los médicos generales del país cuando aspiran a especializarse es preocupante, pues, se encuentran con una realidad que nada tiene que ver con las otras profesiones diferentes a la medicina. Cualquier profesional de este país puede aspirar fácilmente a una especialización, en cualquier universidad, siempre y cuando sea admitido por la respectiva universidad que la oferta, independientemente de si tiene una beca o el dinero para pagar el costo de la misma, pero, esta suerte no la tiene el médico (vulnerándole los derechos constitucionales a desarrollar su profesión, arts. 16 y 26 CP).

Cada año, pueden graduarse alrededor de 5.000 médicos, que no pueden “soñar” con tener una especialización como cualquier otro profesional en Colombia. En el país existen inscritas ante el Ministerio de Educación Nacional 496 especializaciones médicas ofrecidas por las facultades de medicina del país; sin embargo, de los cupos que ellas tienen inicialmente asignados y aprobados en las resoluciones del MEN, ofertan los cupos que a su criterio y “autonomía universitaria” quieren procurar cada año.

En las facultades de medicina del país se ofrecieron en el primer periodo del 2017: 149 especialidades médicas, en las cuales observamos, por ejemplo: en ochenta y ocho (88) especializaciones recibieron solo de a un (1) estudiante y en quince (15) especializaciones fueron aceptados de a dos (2) estudiantes.


“Cada año, pueden graduarse alrededor de 5.000 médicos, que no pueden “soñar” con tener una especialización…”


En el año 2016 contábamos con 49.021.139 habitantes y solo 23.305 especialistas médicos, distribuidos así: Medicina interna: 3.280; Pediatría 3.141; Anestesiología 3.000; Ginecología y traumatología 2.094; Cirugía general 1.843; Ortopedia y traumatología 1.269; Oftalmología 1.117; Radiología e imágenes diagnósticas 1.069; Psiquiatría 938 y Otras 5.554. Ahora bien, estos datos son estimativos, cada ministerio tiene y maneja sus bases de datos que no están 100% actualizados por ellos, quedando demostrado que no existe en el país un censo real.

Adicionalmente, las solicitudes de registro calificados para programas de especializaciones médico-quirúrgicas desde el año 2014 al 2017 va decreciendo; sin embargo, de las presentadas del 2014 al 2017, se aprobaron en el 2014 un 30% de las solicitudes, en el 2015 el 45,9%, en el 2015 un 72,8% y en el 2017 se encuentran en trámite el 95%.

Revisado el trámite para solicitar la apertura de una especialidad médica, ante los Ministerios de Salud y de Educación Nacional, éste, no es difícil de cumplir y obtener por parte de las universidades; no siendo impedimento para que los médicos que se inscriben y ganan los exámenes de admisión, puedan ser aceptados, pues, no dependen de nuevas resoluciones el MEN, sino de decisiones de terceros, que, al parecer, tienen más poder que los mismos rectores, decanos, y hasta ministros.

Tenemos conocimiento de que muchas facultades de medicina quieren abrir cupos para nuevos y diferentes especialistas, para lo cual, abren su pensum, citan a los profesores para enseñar en las diferentes especialidades, pero, una vez el profesor acepta dar sus clases, recibe presiones de “alguien”, siendo éstas las verdaderas talanqueras para que en Colombia no hayan más especialistas, pues, unos pocos médicos quieren hacerse con los excelentes honorarios que genera su especialidad, primando su ambición y corrupción antes que las necesidades y anhelos de los médicos por especializarse y del sistema de salud por tener más expertos.

Consecuencias lógicas de esta realidad: alta emigración de profesionales para especializarse en otros países, a muy altos costos, algunos cayendo en tentación de hacer cursos cortos en el exterior que posteriormente no van a ser homologados o van a caer en redes de corrupción para lograr permisos que les permitan ejercer, o en el peor de los casos, desempeñarse como tales, sin permisos  ni garantías para los pacientes, poniendo en riesgo los mismos, mención especial exige en la especialidad de cirugía estética o reconstructiva.

Por todo lo anterior, se requieren acciones oportunas y eficientes de todas las instituciones que hacen parte del entramado de las especializaciones médicas, para derrotar los fantasmas que no dejan ejercer el derecho a desarrollar su profesión a los jóvenes médicos colombianos.

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