Relación de la justicia con la sociedad y papel preponderante de los medios de comunicación

Margarita Cabello Blanco Ministra de Justicia y del Derecho

En estas cortas notas resalto aspectos comunes y diferenciadores del papel de la administración de justicia y los jueces que la imparten, de un lado, y los medios de comunicación y los comunicadores del otro, en la construcción de una sociedad justa y pacífica, logros que creemos les son comunes.

La sociedad tiene derecho a estar adecuadamente informada, lo que supone investigación exhaustiva y objetividad.

En efecto, a ambos los motiva la búsqueda de la verdad objetiva: los primeros, para aplicar e interpretar el derecho al caso concreto de modo que se obtenga la mejor justicia posible. Y los segundos, para atender a ese derecho de la sociedad a estar adecuadamente informada, lo que supone imparcialidad, investigación exhaustiva, indagar y escuchar la otra posición, aspectos que, entre muchos otros, también son de inusitada importancia en la labor del juez. Ambos deben conocer la sociedad en la que interactúan. Deben estar conscientes de las debilidades y retos de aquella (desigualdad, exclusiones, violencia, necesidades básicas insatisfechas, heterogeneidad social, diversidad cultural); de su evolución (crecimiento de la clase media, urbanización acelerada, globalización, mayor y mejor acceso a la información, etc.); y de los fenómenos que en el ámbito colombiano la han redefinido, a partir de grandes cambios institucionales, registrados desde la Constitución de 1991, que influyeron, entre muchas otras facetas, en la manera como el juez debe dispensar justicia: no solo debe partir del conocimiento de la verdad objetiva, sino de que ha de abordar la interpretación de la ley de la mano de principios y valores constitucionales que congregan a los colombianos: la solidaridad, la búsqueda incesante de la paz, la justicia, la protección al débil; en suma, la protección de los derechos fundamentales.

El comunicador debe ser guiado

Estoy convencida de que también el comunicador debe ser guiado, en su labor de informar, por esos valores aglutinantes de los colombianos. Es que en la misma sociedad ambos hacen su loable tarea, con muchos puntos en común entre ellos, como lo hemos resaltado.

Si ello es así, creo que también los periodistas y medios deben procurar entenderla cabalmente. En esa medida, si estos profesionales informan sobre asuntos de justicia, han de tener en cuenta aspectos cardinales de ese sistema: axiológicos, que propenden porque se imparta una mejor justicia, como la independencia y autonomía del funcionario y de la rama judicial de modo que en el caso concreto o en la administración del sistema, hallen sus servidores libertad y ejecución sin apremios o presiones distintas del continuo y célere cumplimiento de la ley; estructurales como la congestión y la mora judicial; coyunturales como la investigación y eventual sanción de algunos de sus funcionarios. En resumen, creemos que al lado del deber y el derecho de informar en forma veraz y objetiva, el comunicador social ha de actuar con conocimiento de causa, conociendo en detalle el entorno en el que la noticia judicial se produce, pero también permitiendo que el juez haga

 su tarea sin coacciones, en la mejor forma posible, para bien de la sociedad. En nada avanzamos si la justicia se imparte en los medios informativos, o que los jueces estén asediados por estos mediante el seguimiento, a la manera de una telenovela, de causas judiciales que, al fin de cuentas, son dramas padecidos por personas de nuestra sociedad.

La ministra está convencida de que también el comunicador debe ser guiado en su labor de informar.
El periodista debe conocer en detalle el entorno en el que la noticia judicial se produce.

El medio por el cual el juez cumple su tarea es la sentencia: adecuadamente fundamentada, que da cuenta, no sólo del conocimiento de los hechos que investigó, sino de la forma como interpretó la ley; todo, con miras a ofrecer a los sujetos procesales y a la comunidad argumentos convincentes, persuasivos, porque, apoyado en la verdad objetiva, aplica el derecho al caso particular con la mejor justicia posible.

Pero, teniendo en cuenta todas estas aristas, dichas de modo desordenado, hay que concluir que no es suficiente lo que los jueces y medios comunican sobre asuntos de justicia, sino que se diseñen vasos comunicantes transparentes, claros y eficaces entre los medios de comunicación y la administración judicial para que cada uno desde sus diversas ópticas y en cumplimiento de sus particulares tareas, al final del día, aporten a una mejor sociedad.

Una comunicación efectiva

También debe hacerse algo más. En lo que hace al sistema judicial, debe reconocerse que ha sido incapaz de comunicarse efectivamente. No basta producir sentencias enjundiosas, ni basta el compromiso, desconocido y enaltecedor, de la inmensa mayoría de sus componentes, si la sociedad a la que se debe no conoce de esa titánica tarea, si los medios tan solo dan cuenta de hechos, objetivamente noticiosos, pero lastimosamente escogidos en tanto su capacidad mediática sirva a propósitos válidos, como los económicos, pero insuficientes frente a la responsabilidad social que el medio tiene. Se echan al olvido otros hechos, esenciales, a mi modo de ver: lo que se hace bien y con esfuerzo. Eso también debe ser noticia.

Por ello, creo que debemos construir un derecho de acceso a los medios de comunicación de cara a la justicia que apunte no sólo a informar con veracidad sino a reconstruir la imagen y confianza que los asociados debemos tener, todos, en el sistema judicial. Estimo que los medios y las formas de comunicación tradicionales sirven para verificar y reproducir las fuentes originales, las buenas sentencias y no solo las dudosas y reprochables conductas. Si los medios hacen la tarea de comunicar lo que sus servidores hacen, bien y mal, podrán tener los asociados más y mejores elementos de juicio para opinar con fundamento.

Los medios y las formas de comunicación tradicionales sirven para verificar y reproducir las fuentes originales, las buenas sentencias, y no solo las dudosas y reprochables conductas.

El sistema debe ser dotado de recursos

A más de lo anterior, considero que el sistema debe ser dotado de recursos para poder comunicarse efectivamente con la sociedad. Hay que explorar posibilidades como el acceso a medios masivos. Argentina, Perú, México, Chile, entre otros países de América, cuentan con canal de televisión para comunicar al ciudadano las decisiones de los jueces, contribuir al acceso a la información sobre la gestión jurisdiccional, promover el acceso al servicio y rendir cuentas sobre sus actuaciones.

La ministra cree que se debe construir un derecho de acceso a los medios de comunicación de cara a la justicia que apunte a informar con veracidad

Otras maneras, masivas y efectivas, que deben considerarse están asociadas al uso de redes sociales, a la consulta y comunicación de audios y videos por internet, revistas especializadas, foros y centros de estudio, que permiten acercar, de manera directa, la voz de la administración de justicia para que sea escuchada por los ciudadanos. Una de esas gratas experiencias que la Sala de Casación Civil comenzó a explotar es la de la difusión, debate y explicación de fallos de su cosecha, de interés académico a través del portal de la Rama.

La meta que fluye de todo esto es crear una opinión pública que cuente con razones objetivas para confiar o desconfiar de su justicia, y no solo con episodios coyunturales, mediáticos, quizás espectáculos que de alguna forma desnaturalizan la función y no enaltecen la labor denodada de los servidores. De ahí que la sociedad, para poder opinar sobre sus funcionarios judiciales y su sistema judicial, debe contar con los jueces y los medios de comunicación, de modo que aliados pero independientes, ofrezca cada uno en lo suyo, un conocimiento comprensivo del quehacer de la justicia, que reemplace o siquiera complemente el espectáculo, el inmediatismo, que si bien interesante, está fundamentalmente animado por otros móviles y no por uno de mayor calado: el de la reconstrucción efectiva de instituciones que como el sistema judicial, son esenciales en la convivencia ciudadana. Y eso es labor de todos.

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