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Sucre requiere una política de seguridad integral

Convencido de que desde lo público está más cercano a la gente para ayudar a mejorar sus condiciones de vida y trabajar por el desarrollo de su región, el exviceministro del Interior, Héctor Olimpo Espinosa, ha continuado con su labor social llegando a los lugares más recónditos de la geografía sucreña, portando este mensaje a todas las comunidades: “la importancia de escuchar para cambiar nuestras realidades”, invitándolos a reflexionar y dejar a un lado las diferencias de género, opinión o afiliación política, entendiendo que son ellas las que nos hacen únicos, apostándole al respeto y la tolerancia para alcanzar los mejores resultados: “Escuchar es el camino”. Uno de sus mayores retos en estos momentos es mejorar los índices de seguridad, a través de una política pública sostenible que lleve a una disminución del delito, en especial del secuestro, en las zonas urbana y rural. Combatir la intolerancia que tanto daño le ha hecho a nuestra región, ello nos permitiría disminuir los índices de violencia que se presentan desde el seno de las familias y comunidad en general.

Héctor Olimpo Espinosa Oliver tiene una gran trayectoria en su vida pública, abogado de profesión y especialista. Se desempañó como alcalde elegido popularmente de su tierra natal San Luis de Sincé en el periodo 2008-2011. Fue viceministro del Interior, y en un futuro se vislumbra su aspiración a la gobernación de Sucr}e.

Su labor desarrollada en el Viceministerio del Interior, una entidad ligada ciento por ciento a las regiones colombianas, le permite estar más cerca y a favor de las diferentes comunidades conociendo de cerca las necesidades más apremiantes de cada región. Uno de los problemas preocupantes es el de la inseguridad que a diario azota al departamento de Sucre.  Y su mensaje  es la búsqueda de alternativas que ayuden a combatir el delito de manera eficaz, siempre de la mano de la población, logrando disminuir los índices de inseguridad que afectan a muchas familias, sin distingos de clases sociales.

Para este joven líder político sucreño, los desafíos que existen en este momento en el país en materia de seguridad no son los mismos que los que se tenían en la década anterior. “Hay un problema de control del territorio, dificultades de orden público”, expresa.

Admite que casi todas las acciones que se emprenden para enfrentar el fenómeno se hacen desde la óptica represiva e impositiva. “Ponemos más Policía, más Ejército. Eso se necesita, es muy importante que sigamos fortaleciendo la fuerza pública, que tengamos cámaras de seguridad, que haya recompensas, que tengamos jueces y fiscales efectivos, así como sistemas carcelarios suficientes, pero mientras directivamente no hagamos intervenciones con la misma energía y con ese nivel de conciencia ciudadana que se requiere para prevenir los problemas que afectan la convivencia, no vamos a hacer capaces de tener una política de seguridad sostenible”.

Según el viceministro, lo que hay que hacer para que este tipo de intervenciones sean eficaces y sostenibles es darle una visión integral. “Se requiere que haya recursos en cámaras, en recompensas, en combustible para la policía, en temas para la Fiscalía, pero sobre todo invertir en prevención para poder tener políticas de seguridad y convivencia sostenibles. Ustedes se preguntarán eso cómo se hace, simplemente construyendo grupos de trabajo, redes comunitarias con talleres en los que participe la gente, trabajadores sociales y psicólogos, y con todo el componente institucional que hay en el territorio. Pero, mientras sigamos haciendo todo lo que hacemos, tendremos éxitos muy pequeños, pero no sostenibles”.

 

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