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Tumaco, la perla estratégica de Colombia

La “Perla del Pacífico” colombiano, dotada de una inmensa riqueza natural y de un enorme potencial estratégico para el país, se proyecta en el futuro próximo sobre la premisa de construir escenarios de paz desde los territorios.  Convencido de ello, y de la importancia de reconstruir el tejido social de una región que ha sufrido intensamente los rigores de la guerra, el alcalde Julio César Rivera le apuesta a consolidar la estabilidad del municipio, a reconvertir su economía y a ofrecerle posibilidades de verdadero crecimiento a los habitantes de este territorio lleno de historias por contar.

A poco de cumplir su primer año en la administración de Tumaco, tras haber participado en unas elecciones atípicas el 23 de abril de 2017, Julio César Rivera tiene la certeza de que el municipio puede desempeñar un papel preponderante para los intereses de la nación. “Tumaco tiene una gran importancia estratégica no solo para nosotros o para los nariñenses, sino para el país entero”, asegura el mandatario, quien ha dirigido sus esfuerzos a resolver los problemas estructurales que aquejan desde hace varios años a esa región del suroeste colombiano, para fortalecerla económica y socialmente. Una radiografía de Tumaco puede convertirse en diagnóstico no solo de la deuda histórica que tiene el Estado colombiano con los territorios y del mal que produce la presencia de grupos armados ilegales, sino también del enorme potencial que hay por explotar en un país que mira con ilusión el futuro que se avecina.

La presencia de grupos armados ilegales en el municipio ha incidido, sobre todo, en el arraigo de una cultura de la ilegalidad que tiene su origen en el accionar de las disidencias de las FARC, de la guerrilla del ELN y de las denominadas bandas criminales (BACRIM). “El primer gran reto es lograr la seguridad y la estabilidad que por años Tumaco ha perdido por culpa de las actividades ilícitas e ilegales”, sostiene Rivera, quien reconoce que esa tarea sobrepasa la capacidad de respuesta gubernamental. “Somos conscientes de que el trabajo en equipo es fundamental para enfrentar los flagelos de la inseguridad y ese ha sido nuestro mensaje a los diferentes niveles de gobierno”, agrega. Persiguiendo ese fin, el vicepresidente Óscar Naranjo fue encargado de coordinar un plan integral que contempla ayuda militar, policial y judicial para contrarrestar a los violentos, además de un componente social que favorezca el desarrollo de los habitantes de Tumaco. “Se han logrado acciones muy importantes en lo social, como lo ha sido el Centro Integrado de Servicios, donde el señor vicepresidente ha sido un aliado incondicional”, resalta el mandatario.

Tumaco, junto a otros 343 municipios del país, fue  incluido dentro de las Zonas Más Afectadas por el Conflicto (ZOMAC), programa que busca incentivar la inversión privada en los lugares que más sufrieron la confrontación entre el Estado colombiano y el exgrupo guerrillero de las FARC. “Además de las bondades tributarias que hoy se brindan para las ZOMAC, nuestra administración se encuentra en la fase de implementación del Centro de Atención Empresarial a fin de facilitar trámites jurídicos a este sector”, señala Rivera. Sin embargo, el alcalde admite que no se puede promover la inversión privada si no hay de por medio un compromiso para que haya un trabajo con la gente que garantice el desarrollo integral de Tumaco. “Se requiere de aliados inversionistas que vean a nuestros productores como sus socios y juntos encuentren caminos de negocios gana–gana, con modelos incluyentes y equitativos”, asegura.

“No podemos lograr una paz territorial sin reales oportunidades para nuestros habitantes.”

Julio César Rivera

Es ingeniero forestal de la Universidad Técnica Luis Vargas Torres de Esmeraldas (Ecuador) y cuenta con una especialización en Alta Gerencia de la Universidad de Mariana. Además de alcalde, elegido con el aval del Movimiento Autoridades Indígenas de Colombia (AICO), también ha sido concejal y secretario de Planeación de Tumaco.

El mandatario local considera que el gran reto que tiene el municipio hoy es “trascender de la economía ilícita a una economía sostenible”, a través de la explotación responsable de los recursos y de una reinversión que contribuya al desarrollo. “Nuestra economía ha sido aprovechada con un modelo extrativista, con capital foráneo, cero reinversiones locales y donde nuestros productores sólo han sido vistos como abastecedores de materias primas”, advierte Rivera. Sin embargo, la voluntad de transformar este modelo, lleva al gobernante a destacar, por ejemplo, que Tumaco produce el mejor cacao del país –reconocido en el Salón Internacional del Chocolate en París-, mueve alrededor “del 30% de coco, con “o” de Colombia” y es el único municipio del sur que exporta aceite de palma. “Y qué decir de nuestros futbolistas, o acaso los colombianos no han oído hablar de Willington Ortiz, “Calimeño” Preciado, “la Gambeta” Estrada, Pablo Armero, el “Sanjuanino” Carlos Rendón, y muchos más”, agrega.

 

La firma de los acuerdos de paz con las FARC, pese a lograr la desmovilización de ese grupo guerrillero y reducir los índices de violencia en el país, fue apenas el primer paso para la construcción de una nueva Colombia. Los retos del posconflicto son aún mayores que las negociaciones y Tumaco ha sido la prueba viviente de ello. “No podemos lograr una paz territorial sin reales oportunidades para nuestros habitantes”, sugiere el mandatario, quien además asegura que se está trabajando en mejorar la cobertura del acueducto, la interconexión eléctrica en las zonas rurales y un nuevo relleno sanitario. “Si logramos una verdadera paz, el turismo puede ser un gran jalonador de desarrollo para Tumaco y la subregión del pacifico nariñense”, agrega.

En ese orden de ideas, Colombia debe reflexionar sobre el potencial que le ofrece Tumaco como epicentro del Pacífico Nariñense, que tiene frontera con Ecuador y salida a uno de los dos océanos. “Por ello, hemos pedido también atender infraestructuras como el puerto, el aeropuerto y los programas de relocalización de viviendas que se encuentran en zonas de altísimo riesgo”, expresa Rivera. De ahí a que la “Perla del Pacífico” colombiano siga dándole razones al país para posicionarse como una entidad territorial capaz de convertirse no solo en un motor productivo de la región o del país, sino también de América Latina.

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