Un Congreso a la altura de sus responsabilidades

Actualidad Editorial

Por, Álvaro Erazo Paz
Director

Asume funciones el nuevo Congreso de la República con enormes retos y responsabilidades, frente a lo cual sus integrantes no pueden ser inferiores. En medio de un país polarizado y unas reformas inaplazables, el Legislativo emerge como protagonista para tender puentes de entendimiento, recuperar la credibilidad y la confianza en las instituciones colombianas y ajustarse a la nueva realidad de un país que demanda avances sociales inmediatos.

Comienza un periodo de cuatro años, en el que se espera que senadores y representantes estén a la altura de los grandes desafíos que enfrentará Colombia con unos acuerdos de paz a media marcha, un sistema judicial cuestionado por denuncias de corrupción y una economía que ha comenzado a dar señales de recuperación, tras meses de recesión. Se vienen reformas fundamentales para el país, en las que el Gobierno Nacional tendrá como aliado al Congreso, sin que ello implique renunciar al control político y a la independencia de poderes, pilares esenciales para el funcionamiento de una democracia.

Desde ya el presidente electo, Iván Duque, ha dado puntadas sobre los temas que serán priorizados en su agenda de gobierno, entre ellos la lucha contra la corrupción, la politiquería y el clientelismo, una tarea en la que el Legislativo deberá estar comprometido de lleno para ganar confianza y prestigio ante la opinión pública nacional. El futuro mandatario también prepara cambios en la justicia, el sistema de salud, la política, los impuestos, el régimen pensional, la educación y el Estado, en los que, según dijo, regirán la transparencia y la eficiencia.

Reformas para las que muy seguramente contará con el apoyo de los partidos que respaldaron su candidatura en la segunda vuelta presidencial (Liberal, Conservador, Cambio Radical, Centro Democrático, Mira y un sector amplio de la U). Unas mayorías “aplastantes” que, aunque pueden garantizar el trámite de los proyectos gubernamentales, no deben poner en tela de juicio la independencia del Congreso, ni tampoco legislar en defensa de intereses políticos y particulares.

Se requiere de unos congresistas comprometidos ciento por ciento con las necesidades de una sociedad que transita hacia la paz, para la que, sin duda, será importante contar con iniciativas que le den solución a los grandes problemas que afectan al país, como la inseguridad, la falta de inversión social en el campo, la pobreza, el desempleo, la ausencia de espacios para el emprendimiento y las limitaciones en salud y educación para la población.

Empieza una legislatura en la que, de nuevo, tendrá un rol importante el tema de la paz, merced a los ajustes que hará el gobierno entrante a lo pactado con las FARC en 2016. Un asunto sensible para los colombianos sobre el que el Congreso deberá actuar también con mucha responsabilidad frente al país. De lo que allí se apruebe dependerá, en gran medida, el rumbo que tomará la Nación. ¡Manos a la obra!

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