UN LIDERATO DESDE LAS BASES DEL PLURALISMO Y LA INCLUSIÓN

Mediante un trabajo social dirigido hacia el enaltecimiento del corazón humilde del campesino y de una propuesta de gestión humanizada y humanizante, pero audaz, el Plan de Desarrollo denominado “Fosca Inclusivo y Plural” empieza a dar frutos que se pueden ver en la comunidad desde un enfoque social.

Para el funcionario, su trabajo no consiste solamente en ordenar el gasto público: es hacerlo humanamente, mejor dicho, es promulgar una justicia, pero no cortada a machete, como por siglos en Occidente se ha logrado ver con muy pocas excepciones. Es cortarla con la fina tijereta de la “equidad” y así como Rawls lo manifiesta por medio de su justicia equitativa, lograr a través del ejercicio público, que cada cual, en un contexto pueblerino de hermandad y vecindad, llevare para sí y su vida familiar, ‘lo que le pertenece’ y no lo que le provoque o lo que le quieran dar.

En el imaginativo político de la justicia, se ha creído que, cortar el biscocho en partes perfectamente iguales es hacer lo correcto y para sorpresa de muchos, no es así como se ve el examen de un buen servicio público integral; pues, quien carece de casa, no podría ser inmerso en un plan de mejoramiento de la misma, y aquel que la tiene, no debería recibir un baño más; quizá el anciano débil y solitario, no requiera una granja integral para motivar cultivo limpio y mejores ingresos, sino mejor aún, bienestar por medio de manos de seda que le cuiden y apoyen en su debilidad; en fin, así será como pudiéramos lograr una equidad en la distribución de los recursos y no una pretensiosa igualdad que casi nunca ha existido.

Actualmente, bajo el diseño de políticas públicas hechas con humanidad, debemos aceptar con toda tranquilidad y alegría que hemos mejorado mucho. El adulto mayor, la población con discapacidad, la niñez, las víctimas del conflicto, entre otros, han encontrado calor de hogar en manos de los gobiernos más pilos, pues al ser propósitos ineludibles, les ha tocado hacerlos obra.

Pero, ¿cuándo habrá políticas públicas que impriman en el corazón la responsabilidad social de no tomarse las cosas públicas, como suyas cuando ‘no le corresponden’? Y más aún, ¿cuándo una creada para regular el gasto del lobby que tanto hueco abre al bolsillo y, desfavorece al menos poderoso? Es necesario inclinar la gestión más hacia el corazón que hacia los ojos. En palabras del mandatario: “creo que es importante tener calles nuevas, cuando medio hayamos asegurado unos humanos “sin pies de animal” que por ellas crucen”. Lo que de fondo habría que cambiar es el diseño en el que hemos tratado de meter el corazón.

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