Universidad ECCI, ejemplo en inclusión


Actualidad Educación

Hace poco más de 40 años un grupo de docentes decidió darle vida a la Escuela Colombiana de Carreras Intermedias, con el propósito de ofrecer una institución de formación técnica y comercial. La misión emprendida entonces dio sus mayores frutos en agosto de 2014, cuando el Ministerio de Educación le otorgó el reconocimiento de universidad a la hoy llamada Universidad ECCI. Una institución que se rige bajo los principios de la excelencia y el servicio a los demás.

La ECCI, cuya sede principal está ubicada en el tradicional barrio Teusaquillo de Bogotá, se ha consolidado como una institución de educación superior en la que han primado la equidad, calidad, eficiencia y transparencia, para formar profesionales íntegros, autónomos y emprendedores. La bienvenida la dan sus paredes y pasillos decorados con figuras, obras pictóricas y elementos de la India, Japón y África, que le dan un toque especial a sus instalaciones.

Su rector, Fernando Soler López, describe con orgullo esta escuela como una casa de formación integral para profesionales, técnicos y tecnólogos de Colombia,  y cuenta cómo ha logrado reconocimiento internacional por los programas de inclusión que ofrece en su portafolio.

 

En el 2017, la universidad participó con un grupo de estudiantes de ingeniería en un concurso de robótica en Tokio, Japón. Los jóvenes lograron entonces ocupar el primer lugar en el evento y, para sorpresa del público, usaron sus manos para comunicarse mediante señas durante la exposición. El centro educativo decidió enviar a sus alumnos sordomudos a participar en el encuentro tecnológico, lo que le valió la invitación al foro mundial de líderes educativos de Corea, por tratarse de una de las instituciones más incluyentes de América Latina.

Este reconocimiento internacional se logró gracias a un proceso que inició la ECCI para admitir estudiantes con limitaciones físicas como estímulo a su esfuerzo de construir un proyecto de vida. Actualmente la universidad cuenta con 100 alumnos sordomudos, quienes accedieron a la vida académica bajo las mismas reglas que cualquier otro joven. No obstante, la institución les ofrece la posibilidad de traductores especializados para garantizar su formación y enseñanza.

 

La universidad lleva a cabo investigaciones que han sido útiles para varias regiones del país, como, por ejemplo, diagnósticos de la calidad del agua o trabajos sobre el calentamiento global y la composición geológica de algunas zonas colombianas. De hecho, los estudiantes tienen a su disposición un edificio de uso exclusivo para su labor investigativa. Desde las instalaciones se desarrollan estudios en nanotecnología, así como en el cáncer a través de campos electromagnéticos. “Tenemos plantas de generación de energía desarrolladas en la misma universidad, hemos hecho investigaciones en la parte de generación de estructuras para circuitos integrados, estamos trabajando siempre tecnología de punta”, lo que permite a la institución estar a la vanguardia del desarrollo y la innovación, enfatiza el directivo.

La ECCI cuenta con dos nuevos campus. Uno de ellos está ubicado en el norte de la ciudad, donde funcionan las nuevas carreras de Derecho y Gastronomía, entre otros programas académicos. La edificación cuenta con todo el equipamiento y aulas correspondientes para responder a las necesidades de los estudiantes. El segundo es el conocido edificio Crisanto Luque en el centro de Bogotá. La institución presentó una propuesta ambiciosa y desde hace tres años se viene trabajando en su reestructuración y adecuación. En el momento, funcionan algunos pisos para fines académicos, pero se espera que dentro de pocos meses se autorice su uso completo. “El alcalde de la localidad lo toma como uno de los aportes más importantes de la ciudad y a la restauración del centro. Ha ameritado un esfuerzo, tanto que el mismo gobierno nos facilitó el préstamo a través de Findeter para terminar las obras”, asegura su rector.

La Universidad ECCI contribuye no solo a mejorar la calidad de vida de la comunidad, sino a la promoción del desarrollo de diferentes sectores del país, mediante el acompañamiento, diseño y puesta en marcha de empresas competitivas y productivas, con posibilidades de expansión en mercados internacionales.

A través de la capacitación presencial y virtual de la comunidad educativa, se integra la cultura de emprendimiento, facilitando a las personas interesadas en crear empresas, los conocimientos, herramientas y experiencias indispensables para convertir una idea de negocio en una unidad productiva, generadora de empleo y promotora del progreso del país.

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