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Venezuela, el dolor de cabeza del nuevo gobierno

Iván Duque llega a la Presidencia en medio de una tensa relación con Venezuela, cuya inestabilidad política, social y económica ha generado un éxodo masivo de ciudadanos del vecino país hacia Colombia en busca de refugio y bienestar. Aunque el electo mandatario se opone a una intervención militar como opción para restablecer la democracia en esa nación, sí es partidario de aumentar la presión diplomática para ponerle freno al régimen de Nicolás Maduro, que, según los analistas, ha dado señales de quererse mantener por tiempo indefinido en el poder, pese al aislamiento internacional.

La crisis humanitaria que actualmente vive Venezuela ha encendido las alarmas en toda la región, particularmente en Colombia, a donde, según las autoridades migratorias, han llegado alrededor de 819 mil personas, gran parte de ellas a través de la ciudad fronteriza de Cúcuta. La situación ha generado la preocupación del futuro mandatario, que se ha quejado de la indiferencia de los gobiernos del continente frente a lo que está sucediendo. “Nosotros no podemos ser indiferentes a lo que pasa en Venezuela, yo creo que parte de la tragedia que vive este país se debe a la indiferencia de los gobiernos latinoamericanos durante un periodo prolongado”, aseguró Duque.

Ante este panorama, el nuevo presidente colombiano, quien asume funciones el 7 de agosto próximo, se propone endurecer su posición frente al régimen de Maduro, al que en reiteradas ocasiones ha tildado de “dictadura”. Duque es partidario de que Colombia se retire de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), organismo que congrega a 12 países de la región y que fue creado en 2008 por el fallecido mandatario venezolano Hugo Chávez. “Nosotros tenemos que tomar actitudes claras, yo quiero que Colombia se retire de UNASUR. No podemos seguir en una organización que ha sido consueta con esa dictadura. Tenemos que seguir marcando una agenda de defensa de la Carta Interamericana”.

Las relaciones entre el presidente electo de Colombia, Iván Duque, y el mandatario venezolano, Nicolás Maduro, se caracterizarán por la tensión, según expertos.

Ronald Rodríguez, investigador principal del Observatorio de Venezuela de la Universidad del Rosario, cree que, con la llegada del exsenador uribista Iván Duque al poder, la relación entre los dos países se tensionará aún más. “Es un momento en el cual el diálogo entre los dos mandatarios va a ser muy difícil, pero hay que mantener una relación de Estado. Colombia va a tener que seguir una línea y establecer una política exterior muy clara y firme hacia Venezuela, la cual tiene que ir más allá de la salida del régimen dictatorial”, sostiene el politólogo e internacionalista, quien además considera indispensable robustecer los consulados en la nación vecina, teniendo en cuenta que hay alrededor de 3,4 millones de ciudadanos colombianos en territorio venezolano.

El nuevo mandatario ha dicho que mantendrá las mejores relaciones con el pueblo venezolano y que no será promotor de ninguna actitud belicista en contra de una nación hermana. “Mantendremos los servicios consulares para atender a los ciudadanos, pero nosotros no vamos a propiciar un entendimiento formal con una dictadura”, dijo Duque a la prensa internacional.

Al margen de la presión diplomática que el nuevo gobierno colombiano pueda ejercer sobre el régimen de Nicolás Maduro, al que Duque ya denunció ante la Corte Penal Internacional (CPI), su equipo de trabajo tiene claro que se debe ayudar a la población del vecino país ante las difíciles circunstancias en que se encuentra. “Hay que garantizarles asistencia humanitaria, darles un camino para buscar un tercer Estado o establecerse en Colombia como lo hicimos un día nosotros en su tierra”, señala el director del equipo de empalme del electo mandatario en el sector de relaciones exteriores, Andrés Barreto.

En este orden de ideas, se ha propuesto desarrollar un fondo de asistencia humanitaria en la zona de frontera. “Tenemos las fuentes internacionales y propias para darle asistencia social a la población”, asegura Duque, quien además buscará la creación de un estatus de protección provisional para que “el flujo migratorio tenga unas oportunidades temporales” en los países latinoamericanos, especialmente en Colombia.

“El gobierno venezolano se niega a reconocer el problema migratorio que tiene. Ya en Colombia hay más de un millón de personas que están llegando de forma regular e irregular del vecino país. Por lo anterior, estamos hablando de que este no es un problema a corto plazo y Colombia debe estar preparada”, afirma el investigador Ronald Rodríguez, sobre la magnitud de la crisis que se presenta.

El desabastecimiento a obligado a miles de venezolanos a buscar alimentos y medicamentos en ciudades fronterizas del territorio colombiano.
Según las autoridades migratorias, a Colombia han llegado alrededor de 819 mil personas provenientes de Venezuela.
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